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martes, 31 de mayo de 2011

La amistad, la gratitud y el olvido.

La amistad, la gratitud y el olvido.





Dos amigos cruzaban el desierto cuando una disputa los enfrentó. La palabra subió de tono y uno de ellos, cegado por el arrebato, acabó propinando al otro una bofetada. El ofendido no dijo nada. Se inclinó, tomó la arena entre los dedos y escribió:
«Hoy mi mejor amigo me ha dado una bofetada».
Reanudaron el camino en silencio hasta que alcanzaron un oasis. Allí, buscando alivio del calor, decidieron bañarse. El que había recibido la bofetada, aún dolorido, resbaló en el agua y comenzó a ahogarse. Sin vacilar, el otro se lanzó a salvarlo.
Cuando el peligro pasó y el aliento volvió a su pecho, el salvado tomó un estilete y empezó a grabar unas palabras en una gran piedra. Al terminar, podía leerse:
«Hoy mi mejor amigo me ha salvado la vida».
Intrigado, el amigo le preguntó:
—¿Por qué cuando te herí escribiste en la arena y ahora escribes en la roca?
El otro sonrió con serenidad y respondió:
—Cuando un amigo nos ofende, debemos escribir la ofensa en la arena, para que el viento del perdón y del olvido la borre sin dejar rastro. Pero cuando un amigo nos salva, nos honra o nos regala algo grande, es justo grabarlo en la piedra firme de la memoria del corazón, donde ningún viento del mundo pueda jamás borrarlo.


Adaptación de texto. 

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