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sábado, 28 de enero de 2012

A LOS TRES DE ORZÁN

A los tres de Orzán





Javier, Rodrigo y José Antonio.
¿Héroes? ¿Valerosos? ¿Temerarios? No. Ante todo y sobre todo, personas. Bajo el uniforme hay hombres que sienten y padecen, que ríen, lloran y sufren como el resto de los mortales; hombres que, por razón de oficio —no por temeridad ni por inconsciencia, no porque exista obligación alguna, que no la hay—, sino por el íntimo orgullo de pertenecer a este viejo e ingrato oficio y por el impulso sencillo de ayudar, arriesgan lo más preciado que poseen: la propia vida, para salvar la del prójimo. Y quien arriesga puede perder. Y esta vez perdieron.

Los tres acudieron no tanto por códigos gastados ni por juramentos lejanos, sino porque eran personas, y personas de bien. Arriesgaron y perdieron; les tocó perder. Y entre las aguas frías su ser se disolvió sin despedidas, sin música, de improviso, como suele suceder con los gestos verdaderamente valerosos, que nacen y mueren en silencio.

Desde ayer, por la playa de Orzán sopla un aria triste, una soledad áspera de espuma y de viento. El faro rasga con su guadaña la cortina plomiza de la tarde, y el cielo llora con mansedumbre de brisa norteña. En una capilla, un uniforme azul reposa envuelto en una bandera, velado por otros muchos uniformes que, con gesto sombrío, aguardan a que el mar silencioso devuelva a los dos compañeros que faltan, los que aún no han vuelto de la ronda.

Hay en la capilla una red de silencios dolientes, quebrada únicamente por el lamento desgarrado de tres mujeres, compañeras de vida —no de oficio—, y por el murmullo contenido de hermanos, padres, familiares que formulan preguntas sin respuesta:

«¿Por qué?»

Y repiten, como quien suplica a la eternidad:

«Devuélvelos, mar; ángeles son, y no naves. Devuélvelos. Que los tres han de dormir juntos en el último hueco».

No hay reproches. Solo dolor. Solo silencio.

Tres mujeres que, soñando, esperarán en vano, de una noche a otra noche, el regreso de un servicio que terminó para ellos en la agreste orilla de la arena, junto al áspero mar. Que desearán no haber sentido sobre su piel aquel último abrazo total e insondable que les dio la muerte. Dos que, despiertas, de un día a otro día, seguirán aguardando su vuelta desde la playa, desde la última ronda, para que también les cubran sendas banderas y descansen en el último lecho, bajo los geranios y los crisantemos que la niebla vuelve más pálidos.

El mar sigue callado. No devuelve.
La playa permanece desierta.
No se oyen pasos.

Y dos no vuelven de la ronda.
Siguen de guardia en la memoria del agua.



PD: Descansad en paz compañeros.



 

viernes, 27 de enero de 2012

Cinema Paradiso theme

Cinema Paradiso theme



Un chiquillo enamorado del mundo del cine, crece al lado de un viejo proyeccionista que le enseña lo que sabe acerca del 7º arte, la vida y el amor. Sus acciones habrán de influir al chico aún muchos años después.

¡Bienvenidos!, Bienvenidos aquellos que han extraviado en el tiempo la historia de un amor inconcluso; bienvenidos aquellos que dejaron lo conocido y lo familiar en pos de un sueño prometido; bienvenidos esos que pensaron que la distancia y el tiempo eran el mejor paliativo para el dolor y bienvenidos todos los que se han sentido extraños en medio de pueblos conocidos.

Tarde gris, el viento camina de puntillas sobre las vías; en la plataforma, un viejo ciego abraza a un adolescente mientras le susurra al oído: «Este pueblo está maldito. ¡Vete!, vete y no vuelvas nunca. Y si algún día te gana la nostalgia y regresas… No me busques. No toques a mi puerta porque no te abriré. Busca algo que te guste y hazlo, ámalo como amabas de niño la cabina del Cinema Paradiso. Desde hoy, ya no quiero oírte hablar; ahora, quiero oír hablar de ti». Toto, el chico, sube al tren y lanza el último adiós a Fredo, el viejo, su amigo y mentor; con la mano también despide a su madre y hermana. Una nueva vida llena de éxitos le espera en Roma… aunque su corazón, por siempre hecho pedazos, se ha quedado eternamente en la localidad de Giancaldo.

En 1989, el alma del público se arrobó con una cinta italiana que terminó convirtiéndose en un clásico de la cinematografía mundial aún antes de ganar el Oscar a mejor película extranjera. No obstante, no era un secreto que Miramax había recortado el proyecto original de Giuseppe Tornatore en más de una hora. Tuvieron que desprenderse cinco años del calendario para que hoy, pudiéramos apreciar la historia original tal y como la concibiera su creador; no obstante he de decir que lo visto en aquellos días y lo que se ha lanzado hoy al DVD, son prácticamente dos películas distintas.
Ese año, fuimos testigos de la historia de un cine a través de los ojos de un niño, que más tarde se haría hombre y perdería, por convencionalismos sociales al amor de su vida. Hoy, el argumento es distinto; se trata de la vida de un hombre a través de la mirada del cine, un hombre que extravía la razón de su existir ante un error ciego y desgarrador que fractura la vida de dos amantes cuya historia no pudo ser.

Para aquellos que no han visto este diamante visual, Toto o Salvatore es un niño que vive con su madre y hermana en el pueblo de Giancaldo, una provincia diminuta en la Italia de la posguerra; su padre ha muerto en batalla en algún lugar de Rusia. El pequeño es un buen estudiante y su único defecto es un amor irrefrenable por el cine; todas las tardes, el ragazzo se lanza al Cinema Paradiso, la única sala del pueblo; allí forja una amistad con Alfredo, el cácaro o proyector, quien le enseñará la magia del 7º. Arte y sus legendarios personajes; de este modo, el chico no tendrá mas amistades que Marlon Brando, John Wayne, Greta Garbo,Clark Gable y Charles Chaplin. Los años transcurren, Toto crece y con la adolescencia le llega el amor en la persona de Elena, una deslumbrante joven que despide luz de sus ojos azules y ha arribado a estudiar al pintoresco lugar. Los padres de ésta, pertenecientes a la clase alta europea, tratarán de impedir a toda costa la relación, pues Toto es descendiente de una familia pobre.

Contada de este modo, Cinema Paradiso podría parecer otra cinta más del género dramático, no obstante la actuación demoledora de Philippe Noiret como Alfredo, la exquisita música de Ennio y Andrea Morricone, las enseñanzas de un viejo que sueña ver triunfar a un niño, el amor incondicional y absoluto de Salvatore por Elena y las metáforas maravillosas con el mundo del cine que flotan en el mismo aire de la producción, hacen del producto una obra maestra de la narración universal, una tragicomedia humana en la que todos en algún momento nos sentimos identificados, reconociendo en nosotros mismos la magia y la agonía de ser humanos.

Para los que nos sentamos en las butacas del Paradiso en 1989, muchas interrogantes se quedaron en el aire, especialmente aquellas indefinidas entre Elena y Salvatore. Durante muchas noches pudimos preguntarnos y qué hubiera ocurrido si… Bueno, pues la versión del director contesta de forma contundente estas preguntas, aunque es seguro que a muchos no habrá de gustarles la forma en que lo hace, ya que es hasta hoy cuando entendemos la intencionalidad de una de las frases de Alfredo: « La vida, Toto, no es como las películas, es más dura, más difícil».

Es tan dramático el cambio de sentido de una versión a otra, que al final pensamos haber visto dos películas distintas, ya que el material añadido, parece suficiente para una secuela; no obstante, los ecos de una relación imposible aún se oyen en el viento; Calisto y Melibea, Cyrano y Roxane, Romeo y Julieta, Salvatore y Elena…

Nuovo Cinema Paradiso es una oda a las salas de antaño, aquellas que dieron verdadera vida al cine; un canto a las estrellas del Hollywood de la época dorada y un viaje a las emociones más profundas de todo aquel que ha amado y se ha apasionado por una cosa o una persona. Sin embargo, es también una metáfora excelsa del amar sediento, del sueño irremediablemente imposible, de la preferencia de la agonía callada al conformismo hablado. Nuovo Cinema Paradiso es un retrato del alma humana, de los ideales idos y las esperanzas no cumplidas que de cualquier forma, en su recuerdo y en los azares del reencuentro pueden otorgarnos la felicidad.



 



miércoles, 25 de enero de 2012

The Shadow of Your Smile, en la versión de Barbra Streisand



The shadow of your Smile 



La sombra de tu sonrisa
Desde que te has ido
Da color a mis sueños
E ilumina el amanecer

Mira dentro de mis ojos y ve..
Todas las amadas cosas, que eres para mí

Nuestra pequeña estrella melancólica
Está lejos, demasiado alto,
Una lágrima besa tus labios
Así, como yo lo hacía.

Ahora cuando recuerdo la primavera
Y todas sus pequeñas cosas hermosas
Yo recordaré
La sombra de tu sonrisa
Tu encantadora sonrisa.





La sombra de tu sonrisa

(Adaptación)

Desde que te ausentas,
tu recuerdo —luz callada—
pone color al sueño
y enciende de oro tibio la aurora.

Mira en mis ojos:
en ellos verás reunidas
todas las cosas amadas
que tu ser me concede.

Nuestra pequeña estrella melancólica
vive lejos, demasiado alta;
y una lágrima, obediente al recuerdo,
roza tus labios
como antaño lo hacía mi amor.

Hoy, cuando evoque la primavera
y su cortejo de gracias menudas,
sabré que todo vuelve
a la sombra fiel de tu sonrisa,
a esa sonrisa tuya
que aún gobierna mi memoria.


martes, 24 de enero de 2012

Johnny Mandel - Seduction (Shadow of your Smile)















La canción «The Shadow of Your Smile» que inserto corresponde a la película The Sandpiper (1965), ganadora de un Oscar, dirigida por Minelli.

Títulos en español: Almas en Conflicto (Méjico) y Castillos de Arena (España).

La banda sonora, ganadora de un grammy, un Oscar y un Globo de Oro, corre a cargo de John Alfred Mandel, compositor neoyorquino de jazz especializado en canciones populares y bandas sonoras de películas.

Sinopsis:
Laura Reynolds es una pintora perteneciente a la llamada generación beatnik, libre, de gran talento y muy inconformista: no ha querido casarse con el padre de su hijo y no desea someterse a las reglas morales imperantes en la sociedad. Junto a su hijo de nueve años, Danny, vive en la costa de California. El pequeño es detenido por matar a un animal y, como anteriormente ya había cometido otros delitos menores, el juez exige que sea internado en un colegio que dirige un pastor episcopal, con quien mantendrá una apasionada relación adúltera. La cinta habla del material con que se construyen las fantasías –los Castillos en la arena del título español–, de la locura que supone intentar vivir dentro de ellas, y hacerlas realidad.

En la secuencia final, Laura en la playa pinta un cuadro, sus manos sostienen el pincel, la luz del cielo a contraluz, y va desgranando sobre el bastidor la imagen de su propio hijo. Se siente libre como el aire, como las aves. Su pelo lo mueve el viento y suena el tema central “The Shadow of Your Smile”. Dirige una mirada hacia el ser amado, que en lo alto del acantilado la contempla como queriendo llevarse consigo, en el viaje que va a emprender, el recuerdo del amor perdido envuelto con la belleza de aquel lugar de ensueño.
Es una estremecedora, inolvidable y magnífica secuencia.

lunes, 23 de enero de 2012

DRIVE (2011)




Drive (2011)



Estos días vi la película titulada Drive. Así, como suelen, en inglés, sin traducir. La clave de que me haya gustado y me impulse a recomendarla no es que abuse de las persecuciones —eso no iría conmigo—, sino que la trama se centra más bien en una historia de amor y soledad, contada en voz baja, casi en silencio, con un niño de por medio; todo ello narrado de forma sublime.

Porque el personaje —un especialista de cine, mecánico de profesión y «conductor» en pequeños atracos— es un tipo hermético que apenas habla: sus silencios son interminables. El guionista no ha querido dar pistas sobre su pasado para que lo comprendamos, ni el director introducir ninguna otra pincelada; todo queda a la imaginación del espectador. No se sabe de dónde viene ni por qué es tan callado y frío; parece haber aparecido de repente en medio de la trama con un único talento: el de conducir.

Pero también, y al mismo tiempo, por su banda sonora —especialmente por el tema que se escucha varias veces (el que enlazo)— la película adquiere un ambiente propio, intimista, que cierra el círculo de toda la historia. Lo firma el francés David Grellier, se titula A Real Hero y colabora Electric Youth. Su letra habla sobre un piloto que es un héroe, pero también un ser humano. Vamos, encaja en el argumento como el zapato de cristal en Cenicienta.