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miércoles, 26 de febrero de 2025

La historia de Prefab Sprout: de Swoon a Jordan



La historia de Prefab Sprout: de Swoon a Jordan

En 1985 Lionel Ritchie recogió el grammy al mejor álbum por Can´t slow down, en una ceremonia que pasó a la historia por haber sido aprovechada para reunir a una pléyade de artistas musicales con el fin de que grabasen We are the world, el single que recaudaría dinero a través de la marca USA for Africa, siguiendo el ejemplo que había ofrecido Bob Geldof en Reino Unido con Live Aid. Al frente de las operaciones, Harry Belafonte y el propio Lionel Ritchie.


Fue también este año el del primer concierto Farm Aid, celebrado para recoger dinero que ayudase a los granjeros norteamericanos, en grandes apuros económicos. Neil Young, Willie Nelson y John Mellecamp, recogiendo una idea expresada por Bob Dylan en el escenario de Live Aid, fueron los encargados de poner en marcha la iniciativa.

Este fue el año de Brothers in arms de Dire Straits, Born in the USA de Bruce Springsteen, Like a virgin de Madonna, Psychocandy de Jesus & Mary Chain o Once upon a time de Simple Minds. Estos fueron algunos de los álbumes que triunfaron justo en la mitad de la década. Mientras, en España, saboreaban el éxito Radio Futura, Hombres G, Joaquín Sabina y Viceversa, Luz Casal o Siniestro Total, entre otros.

En este contexto musical es cuando sale a la luz una gema del pop que alcanzaría una alta valoración de la crítica (que fue creciendo con el paso del tiempo) pero una modesta representación en las listas de ventas. Hablamos de Steve McQueen, el segundo álbum de una banda de pop británica procedente de Durham. Hablamos de Prefab Sprout, el grupo que montaron los hermanos Paddy y Martin McAloon junto a Wendy Smith (bajo y coros) y al baterista Neil Conti. Steve McQueen es el disco que sacará a Prefab Sprout del anonimato. En EEUU el disco se titula Two wheels good para evitar una demanda legal del actor Steve McQueen, lo cual atrajo la atención de la prensa hacia el grupo. Hoy en día es fácil encontrar comentarios sobre el álbum calificándolo como obra maestra atemporal del pop. Uno no sabe si es este tipo de cosas, o una mera estratagema comercial, lo que ha llevado a Paddy McAloon a declarar en su día que él era el mejor compositor que había dado Inglaterra y mucho más importante que el mismísimo John Lennon (pasando por delante de su admirado Paul McCartney entre otros). Posteriormente se disculpó, evidentemente, «animado» por los palos recibidos en medios de todo tipo. No deja de recordar esta salida por peteneras la protagonizada por Lennon poniendo la fama de The Beatles por encima de la de Jesucristo. Cosas del business y de los egos.

En todo caso, Paddy McAloon goza hoy en día de un justamente ganado estatus como arquitecto de melodías y letras de altísima calidad, a pesar de haberse mostrado siempre reticente a conducir su carrera musical siguiendo los dictados de las principales corrientes en boga o los pasos profesionales más habituales (y convenientes) como mudarse a Londres, por ejemplo.

Volviendo a Steve McQueen, en cuya icónica portada se ve a Paddy y su entonces novia Wendy subidos a una Triumph, la moto por la que el actor londinense sentía devoción; toca hablar de Thomas Dolby, su productor.

Durante la emisión de un programa de BBC Radio 1, Dolby habló en términos elogiosos de Don′t sing, uno de los temas del primer álbum de los Sprout (Swoon). La banda contactó con él, quién se reunió con Paddy en la casa de este en Durham. Paddy le mostró a Dolby entre cuarenta y cincuenta canciones que había compuesto tiempo atrás y dejó que el productor y músico escogiese sus favoritas. Dolby le pidió que grabar unas maquetas con ellas para que sirvieran como punto de partida de un LP.

Tras una colaboración que logró equilibrar las ideas de Dolby, quien dotó al disco de un sofisticado aire jazzy, y las intenciones de McAloon, el disco se grabó en Londres.

Pero ¿cómo empezaron los Prefab Sprout?, ¿qué rayos significa su nombre?

Bien, la cosa comienza en una pequeña localidad del condado de Durham llamada Witton Gilbert, a unos 27 km de Newcastle. En 1977 Paddy tiene 20 años y junto a su hermano Martin forman la Dick River Band, con la que recorren los pubs de todo el condado.

Al año siguiente le cambiará el nombre por el misterioso «Brote prefabricado». En realidad se trata de una confusión de Paddy al oír el tema Jackson de Nancy Sinatra y Lee Hazelwood, que comienza con «We got married in a fever hotter than a pepper sprout...». Se les une el batería Michael Salmon y autoeditan en un sello propio, Candle Records, un sencillo con el título de Lions in my own garden (exit someone). El título forma el acrónimo Limoges, la población francesa donde estaba estudiando la novia de entonces de Paddy. Un crítico musical la describió como «enigmática, melancólica, melodiosa y por tanto perfecta para un graduado en literatura desempleado y con problemas de pareja». Una forma magnífica de sintetizar algunas de las primeras obsesiones de Prefab Sprout y parte de sus señas de identidad. Poco tiempo después se unirá al grupo Wendy Smith y grabarán un segundo sencillo, The devil has all the best tunes.



En Newcastle, a tan solo 30 km de donde vivían, Keith Armstrong crea el sello Kitchenware Records en el sótano de una tienda de discos. Armstrong trabaja en HMV, la poderosa cadena de productos discográficos, y allí acudieron los McAloon para intentar que la tienda promocionase sus grabaciones. Armstrong, tras quedar gratamente sorprendido por su música, les propuso que fichasen por su sello. Kitchenware reeditó los dos singles de Prefab Sprout, que recibieron elogios incluso por parte de Elvis Costello y Keith Armstrong acabaría convirtiéndose en manager del grupo.

En Edimburgo, 1983, los Sprout deciden seguir con el juego de los acrónimos para titular su primer álbum Swoon (Songs written out of necessity). Álbum grabado con un nuevo batería y coproducido por la propia banda. Paddy McAloon, en otra muestra de su fascinante manera de ver algunas cosas que todo el mundo ve de otra, decidió no incluir en el disco sus mejores canciones, las que ya se habían probado y retocado en numerosas actuaciones en directo. En lugar de ello, apostó por temas más recientes y menos elaborados porque pensaba que si ese primer álbum fracasaba habría gastado sus mejores balas.



Amor, desamor, infidelidad, arrepentimiento, son básicamente sus temas y aparecen algunas de las señas de identidad de las letras de Paddy: las referencias espirituales y la tendencia a incluir gran cantidad de nombres propios, sean de personas reales o inventadas o lugares. En este caso aparecen Bobby Fischer, Juana de Arco, Che Guevara...

En cuanto a las referencias a Dios, hay que tener en cuenta que Paddy McAloon, cuya familia es de origen irlandés, estudió en un seminario de los once a los dieciocho años. El propio Paddy no tiene problema alguno en reconocerse como creyente, aunque ha manifestado discrepancias con la iglesia Católica. En todo caso, las alusiones al Creador son una constante en su discografía.

Vamos a poner a continuación los primeros versos de la primera canción de este primer álbum de Prefab Sprout porque siempre es interesante flipar un poco cuando se lee un texto que tiene una dudosa vocación de coherencia como el que están leyendo:
«An outlaw stand in a peasant land, in every face see Judas
The burden of love is so strange
The stubborn beast and the whisky priest are hiding from the captains. The burden of love is so plain».

(Un forajido de pie en una tierra campesina, ver a Judas en cada rostro
La carga del amor es tan extraña
La bestia testaruda y el sacerdote del whisky se esconden de los capitanes.
La carga del amor es tan sencilla)

Esta extraña letra sobre forajidos en México, esconde una frase en la que el narrador implora: «por favor, Dios, no dejes que eso cambie» tras haber dicho «como la mayoría, iré cuando quiera que las cosas se hagan».

En Green Isaac, el tercer tema, McAloon muestra cierta obsesión con el nombre de ese profeta bíblico («un nombre suave, suena como un puñado de lluvia»). También dicen que orar o hablar salen directamente del corazón.

En Cruel las referencias religiosas se entremezclan con las vicisitudes amorosas: «Cruel es el evangelio que nos libera a todos y te aleja de mí». «Señor, ¿qué haría yo? No me llames posesivo, (pero, Dios, ¡si se está besuqueando contigo!»)

Es interesante como, entre sus paranoias románticas que parecen sugerir que la fe supone algún tipo de impedimento en su relación, Paddy McAloon deja sentado el poder liberador del evangelio, aunque le otorgue una eficacia universal y no personal, como buen católico. El penúltimo verso de Ghost town blues dice: «pero Dios hizo las estrellas mientras modelaba el firmamento».

Como se ha señalado más arriba, Steve McQueen supuso un punto de inflexión en la trayectoria de la banda y situó a Paddy McAloon entre los letristas y compositores más destacados de su país. Publicado de nuevo con Kitchenware, el álbum se convierte en el mayor exponente del pop sofisticado, elegante, delicado y melancólico que va a facturar el grupo. Dolby exhibió su buen ojo para escoger entre un extraordinario conjunto de canciones que Paddy había reservado para la ocasión y esto es algo que el músico le ha agradecido siempre. La mayor participación de la voz de Wendy Smith también beneficia a este trabajo, que si bien comercialmente no despegó de modo fulgurante, se ha ido revalorizando hasta ser considerado como uno de los grandes álbumes de los 80 y de la historia del pop. Un álbum por el que vuelven a desfilar personajes tanto reales como imaginarios: Faron Young, Bonnie, Lucille y Johnny, Robin Hood, Hayley Mills o George Gershwin.




Hay en Steve McQueen un par de canciones que no escapan del lenguaje religioso de Paddy. Incluso en un tema como Hallelujah, que expresa la preferencia del narrador por la honestidad y la autenticidad en las relaciones amorosas en detrimento de las frases vacías y los grandes pero insinceros gestos, aparece la expresión «el Reino venidero» para expresar hiperbólicamente una gran distancia temporal. Además del propio título, que significa «alabado sea Dios» en forma literal. En Horsin′ around, otro tema que explora las relaciones sentimentales, se puede oír: «Dios, tan solo ciégame, no permitas que sus ojos inocentes me recuerden vendiéndolo todo al cisne, incluso al cisne». Es Paddy otra vez trazando una línea de puntos que une las zozobras románticas y su fe en el Ser Supremo. Nuevamente atisbamos su pasado de seminarista. Después del seminario, explica, sólo quería volver a casa. «No tenía la típica fijación de marcharme con la mayoría de edad. Pero mi padre me hizo ingresar en la Politécnica de Newcastle. No me importó, aunque lo que quería hacer es trabajar en el taller de mi padre todo el rato: escribir canciones y estar en el taller. Pero me gradué en el Politécnico y volví a trabajar en el taller. Sabía que mi padre acabaría por rendirse. Y yo tenía claro lo que quería hacer. Lo había encontrado y tienes muchísima suerte cuando es así».

Lo que sucedió es que ese ideal de vida de Paddy se fue transformando, como es natural, conforme su trabajo musical iba avanzando en cantidad y calidad. Cuando sale Steve McQueen se confirma el paso de madurez de Paddy. con respecto a aquella visión romántica respecto a la creación musical que había mantenido hasta Swoon: «Una vez que te ganas la vida con la música, el ambiente cambia. La gente que nos rodeaba decía después de Swoon: No ha estado mal para un disco que no ha costado mucho. ¿Dónde está el próximo? Y de repente, ya no estás machacando canciones en un local de ensayo, sino que estoy yo en una habitación intentando asegurarme de que la banda tiene un buen suministro de material. Es un estilo de vida extraño, en el que dependes casi totalmente de lo que creas, pero musicalmente no es tan intenso como cuando eras amateur y tocabas todas las noches». «No me gustaba estar en un grupo», dijo en otro momento. «Como adolescente, la música pop responde a una parte de fantasía de tu mente. Y la realidad estar en la parte de atrás de una furgoneta yendo a locales estaba tan lejos de la fantasía que la rechacé».

Fue esa presión que conllevaba extender el radio de acción de sus creaciones la que hizo que Prefab Sprout rara vez saliera de gira. Grabaron los álbumes From Langley Park To Memphis y Jordan: The Comeback en Estados Unidos, ya que Thomas Dolby tenía su base allí, pero la banda nunca llegó a hacer giras por el país.

Se cuenta que Paddy llegó a decirles a los jefes de CBS Records que no quería hacer promociones para los álbumes de Prefab Sprout, señalando que Robert De Niro no daba entrevistas y entonces, ¿por qué debería hacerlo? La respuesta fue: «Ustedes no son Robert De Niro, son un pequeño e irritante grupo de Newcastle». Considerando la vida en carretera de bandas similares, puede decirse que Paddy se salió con la suya.

La hiperactividad creativa y/o la costumbre de acumular canciones en un cajón hizo que a las pocas semanas de publicarse Steve McQueen, Paddy llevase otra vez al grupo al estudio para grabar Protest Songs, un álbum más crudo, experimental y árido (en la línea de Swoon). Esto, junto a la dificultad para hallar canciones que funcionasen como sencillos, llevó a la CBS (que publicaba ahora sus discos junto a Kitchenware) a ralentizar primero y posponer después la publicación del disco. El buen funcionamiento internacional del sencillo When love breaks down acabó por aparcar Protest Songs hasta un momento más idóneo.



En 1988 Prefab Sprout publica un álbum en cuyo título une pomposa y sorprendentemente una pequeña población de su condado y uno de los principales ejes musicales de Estados Unidos. From Langley Park To Memphis. El disco logra despejar los temores de que los tres años transcurridos entre el anterior álbum y este hubiese alejado a los Sprout del favor popular. Al contrario, las dos primeras canciones, The King of Rock ′n Roll y Cars and girls, se convirtieron en dos de los principales éxitos en la trayectoria del grupo.

El disco tiene un sonido perfecto, tal vez demasiado elaborado para los gustos actuales y ya en su momento fue considerado como sobreproducido por parte de la crítica musical. Lo que nadie discutía era la capacidad de Paddy para mantener su sello de melancolía, languidez e introspección al servicio de unas melodías exquisitas que cada vez hallaban un ángulo más comercial.

Esta vez, por problemas de agenda, Thomas Dolby solo produce cuatro de las canciones. De los otros seis se ocupan Jon Kelly (Deacon Blue, The Damned), Andy Richards (Pet Shop Boys, Frankie Goes to Hollywood) y el propio Paddy McAloon. La intención de este era que cada tema contase con su propio productor, tratando de lograr un sonido mucho más variado que con el álbum anterior, intención que fue abandonada por dificultades logísticas. Paddy quería extender la popularidad del grupo y dotarlo de un sonido más universal. La portada del disco refleja esta intención de mostrarse al mundo con un colorido retrato de los miembros del grupo mirando directamente a la cámara.

También contrastando con el trabajo anterior, la mayoría de las canciones de From Langley Park To Memphis fueron escritas al teclado. Por aquel entonces Paddy trabajaba en casa con un par de Rolands (JX-3P y JX-10), un Yamaha DX7, un Ensoniq Mirage y un Casiotone. Se encontraba más cómodo con el Roland JX-3P para componer mientras que usaba un Fostex B16 para grabar las maquetas. Su intención era escribir canciones más accesibles que en discos anteriores, según declaró. Buscaba buenas canciones a través de la sencillez. Y puede asegurarse que lo consiguió puesto que los Prefab Sprout más efervescentes y populares, sin merma alguna en cuanto a calidad musical lograron con From Langley Park To Memphis su disco de más éxito.



Como suele suceder cuando se involucra una empresa de las dimensiones de CBS, los recursos a disposición de la banda aumentan exponencialmente y así este disco pudo contar con colaboradores de la talla de Pete Townshend (The Who) quien pone la acústica en Hey Manhattan!, Stevie Wonder, cuya armónica se escucha en Nightingales o The Andrae Crouch Singers, un grupo góspel de grandísima relevancia. Las típicas aportaciones testimoniales que apuntan a dar mayor empaque al producto de cara a las ventas, pero que suponen para Paddy y los suyos una subida en el escalafón (amén del orgullo profesional).

Los Prefab Sprout siguen jugando su cartas ganadoras: un envoltorio de pop suave, sofisticado y envolvente, al servicio de melodías cercanas que no desdeñan los sonidos soul o gospel como en I remember that, The Venus of the soup kitchen o Knock on wood, en la línea de Sade o Simply Red, que también llamaban la atención en aquel entonces.

Las letras renuevan la colección de nombres: Bruce (Bruce Springsteen, al que se atreven a pinchar en Cars and girls porque «algunas cosas hacen mucho más daño que los coches y las chicas»), Nancy, Charlie, Kenneddy, Uncle Sam.

Salpicadas aquí y allá, como siempre, aparecen referencias religiosas:
«Apestoso ladrón de coches, ese es mi concepto de pecado», «el crío tiene un bólido, cree que lo convierte en una especie de nuevo Dios» , «¿espera el cielo todo celestialmente sobre el próximo horizonte?» (Cars and girls).

«Dios es un trueno orgulloso somos gatos de dibujos animados con un miedo bíblico bajo los sombreros» (Nightingales).

Esto es lo que dijo Paddy en cierta ocasión sobre este tipo de referencias: «A veces me gusta usar el lenguaje religioso porque es rico en simbolismo. Soy católico, aunque no de los mejores. Soy muy crítico con la Iglesia Católica. Mi música es optimista y espiritual...».

Tras From Langley Park To Memphis, se publica tras cuatro años de demora el patito feo de la discografía de Prefab Sprout. Ninguneado por los jefazos de la discográfica, producido por el propio grupo, con un título que no obedece de manera estricta a su contenido, sin sencillos que lo promocionen... todo son obstáculos para darlo a conocer. Lo cierto es que algunas copias piratas se habían filtrado y había acabado circulando entre los fans de la banda.

Paddy ofrece con Protest songs un disco más árido y menos adornado que en álbumes precedentes, sin duda más cerca de la propuesta de Swoon pero con unas letras muy trabajadas y una notable variedad musical.

Su título es algo engañoso, puesto que la mayoría de las canciones no tienen nada que ver con la protesta. Aunque es cierto que, por una vez aparecen algunas cuestiones sociales en sus textos, pero no es el principal tema del álbum. Las canciones son irregulares, escurridizas, poco comerciales, aunque temas como Horsechimes, Life of surprises (con hechura de hit, la única que fue recogida en recopilatorios), el sorprendente escarceo con el Music-hall que es Tiffanys (canción que rescataron de sus comienzos musicales) o la aventura sonora de Til the cows come home (en clave social) o Diana (sobre la deificación de la princesa de Gales y la presión que hubo de soportar) son verdaderas muestras de la variedad de registros que dominaba su autor sin comprometer la calidad.

Dublin es una maravillosa balada en la que se oye únicamente a Paddy con la guitarra acústica y que aborda «the troubles», como se llama en el Reino Unido al conflicto étnico-nacionalista sufrido en Irlanda de Norte entre 1960 y 1998 y que ocasionó 3.500 muertes. Comparte autoría con Michael H. Brauer y lo volverá a hacer en Pearly Gates («puertas nacaradas» literalmente, pero con el sentido de «las puertas del cielo» según algunas denominaciones cristianas. Es una expresión inspirada en la nueva Jerusalén tal y como se describe en el libro de Apocalipsis 21:21). Esta canción es la que cierra el disco y lo hace de una manera brillante, para tratarse de una canción sobre la muerte. «No habrá ninguna estampida a las puertas del cielo», «desnudos y asustados, agachándonos nos arrastraremos gateando», «no me importa la espera». Son lugares comunes que Paddy expone con honestidad, sin sentimentalismos.

Muchos años después, Paddy diría que «si todo el mundo viviese para siempre, la vida no tendría sabor alguno... Nunca me he referido directamente a la muerte en mi música (sic monumental) pero es algo que la moldea».

Otras expresiones de corte religioso en distintos temas de este álbum:
«Como por la gracia de Dios será el corneta en el día del juicio final» (Wicked things).

«Donde empieza el ADN o Dios» (Dublin)

«Oh, Dios mío, que alguien se lo diga» (Tiffanys)


La acogida que la crítica musical dio a Protest Songs fue extraordinaria, con el mérito de haber sido precedido por dos exitosos álbumes de los que Paddy quería distanciarse en el terreno sonoro. Hablando sobre él en 1998, Paddy dijo que «la idea principal era la deconstrucción del pop en su totalidad. Tenía que ser un disco sobrio, humilde, básico».


Jordan: the Comeback es un disco ambicioso de diecinueve temas y más de una hora de duración, el último con la formación «clásica»: Paddy McAllon (guitarra y voz), Martin McAllon (bajo), Neil Conti (batería) y Wendy Smith (coros). Thomas Dolby volvió a tareas de producción, aportando el sintetizador y las cuerdas.

Aunque sólo es un disco, el número de las canciones, los muchos estados de ánimo, tempos y temas de Jordan... hacen que parezca más bien un doble. El álbum muestra una amalgama de estilos: funk, disco, country, bolero, samba... parece ser que Paddy se inspiró en los álbumes recopilatorios de K-tel, de gran éxito comercial por aquel entonces, con la idea de que «el oyente fuese sumergido en todos esos estilos musicales que le llegaban uno tras otro».

Abre el disco Looking for Atlantis, que combina el tono melancólico con un ritmo trepidante, mientras la voz de Wendy Smith hace de contrapunto. Wild Horses es un tema más sutil, más delicado, con McAllon cantando incluso en falsete. Machine Gun Ibiza muestra el pop elegante y melódico marca de la casa. Luego viene la melancolía envasada de We let the stars go y cierra una primera parte fascinante Carnival 2000 con su tono frívolo y experimental. Jordan: the Comeback es un tema también elegante pero más complejo. Le siguen dos versiones del mismo tema: mientras Jesse James symphony es más minimalista, Jesse James Bolero gana en consistencia al añadirse un punto de épica. El inicio de Moon dog sugiere un camino distinto, incluso estridente, pero que luego muta hacia el pop elegante y clásico de los Prefab de siempre. En All the world loves lovers destaca la voz de Wendy Smith. All boys believe anything es una canción intimista que juega con la complicidad entre las dos voces. The ice maiden es un tema un tanto barroco, sin alejarse del sonido clásico de la banda. No funcionan igual de bien Paris Smith ni The wedding march, un medio tiempo que no brilla demasiado. One of the broken abre el tramo final del disco, un tema lento en el que manda el piano. Michael es un tema raro, musical y líricamente, en el que Paddy se dirige al arcángel Miguel. La breve Mercy es Paddy cantando a capella prácticamente. El nivel compositivo sube con Scarlet nights, un tema pop en el que apuesta de nuevo por una hechura más clásica. Con Doo wop in Harlem termina el disco con su tempo lento y, una vez más, una elegancia atractiva y sofisticada en las voces.



La lista de nombres propios (personas, lugares) va desde Elvis Presley a Jesse James (jugando con la figura del famoso bandolero, pero también con la del hermano gemelo de Elvi, fallecido en el parto) de Atlantis a Ibiza, del río Jordán a Harlem, de Lucifer al rey David, pasando por el arcángel san Miguel y la cantante Agnetha Fältskog (ABBA).

El álbum está dividido en cuatro secciones (canciones directamente pop, canciones sobre Elvis, canciones de amor y canciones sobre el destino o la muerte). Los cinco primeros temas son lisa y llanamente cinco temas pop sin ningún tipo de relación entre ellos. De la sexta a la novena tenemos las canciones relacionadas con Elvis Presley. La canción que da título al álbum imagina a Elvis aún vivo y recluido en el desierto de Nevada, aguardando por la canción adecuada para regresar al mundo de la música. Paddy habla del río Jordán en el estribillo como metáfora de un destino espiritual al final de la vida terrena. Hay quien vincula también esta referencia con la fascinación que mostró Elvis por el gospel al final de sus días y con el nombre de su grupo de coristas: The Jordanaires. Jesse James Symphony y Jesse James Bolero surgen del paralelismo que ve Paddy entre el famoso forajido y el propio Elvis («la patética historia de una vida joven desperdiciada») y sus muertes prematuras. Moondog fantasea con la idea del Colonel Tom Parker montando el concierto de regreso de Elvis en la mismísima luna. La pista samplea aplausos procedentes de un concierto del músico de Mississippi. El bolero le pareció un género apropiado para el tema a Paddy, ya que se trata de «un baile señorial, pero un baile señorial que no va a ninguna parte».

La sección que va de la décima a la decimocuarta canción corresponde a los temas de amor. La alegre All the world loves lovers trata del inicio de una nueva relación sentimental. Paddy comentó alguna vez que le gustaría escuchar una versión de este tema en la voz de Frank Sinatra. La única letra que se oye en All boys believe anything es el propio título, un acrónimo inverso del nombre del grupo sueco ABBA de quien Paddy ha tenido una magnífica opinión desde su adolescencia. De hecho, el siguiente tema, The ice maiden, trata de su cantante Agneta. En The wedding march aborda el tema del matrimonio («un baile cuyos pasos nunca pude aprender»). Paris Smith arranca de cierta ocasión en la que Wendy Smith comentó que, si tuviese un hijo, le pondría un nombre raro que contrastará con su apellido (uno de los más corrientes en el mundo anglosajón). Paddy declaró que la letra era "un intento de exorcizar mis temores sobre el futuro" (refiriéndose a la paternidad). La última parte, del tema decimoquinto al decimonoveno, la ocupan temas relacionados con la muerte y el destino. De One of the broken Paddy ha dicho que se trata de una de sus mejores canciones. Está narrada desde el punto de vista de Dios, a quien se muestra instando a los creyentes a ayudar a los demás en lugar de cantar himnos devocionales. Michael trata de la añoranza de Lucifer por el Paraíso, hasta el punto de que pide ayuda al arcángel Miguel para escribirle una carta a Dios. Las dos últimas canciones tratan sobre la muerte. Scarlet nights habla de alguien que espera el momento final de su vida terrena, combinando un ritmo pop con influencias del sonido disco con la solemnidad de un órgano de iglesia. En Doo wop in Harlem Paddy se dirige a un amigo fallecido: «si no hay un cielo que te acoja esta noche, nunca cantaron doo wop in Harlem». Su autor consideraba este tema «perfecto para Ray Charles».

Durante la promoción de Jordan... Paddy se explayó en una entrevista sobre su método compositivo, explicando que cambiaba las cosas según el día, según su estado de ánimo. Una vez compuesta una canción, la dejaba aparte para volver sobre ella más adelante porque sabía que podría querer cambiar cosas. «Para alguna gente esa es una mala cosa, porque piensan que no es espontáneo pero para mi la espontaneidad no tiene valor a menos que estés contento con ello más adelante. Si es espontáneo y es mano no sirve de nada». Sobre la sencillez del pop dijo en una ocasión «créeme, podría hacer los discos de ruido más brillantemente oscuros que jamás hayas oído. De niño me gustaba Stockhausen. Pero cuando me hice mayor me di cuenta de que pasaba más tiempo escuchando a Abba que a Stockhausen» […] «pensé que quería escribir canciones en las que las melodías no estuvieran enjauladas por el formato pop de pequeñas estrofas. La mayoría de las melodías pop son muy retorcidas, no fluyen, no se prolongan durante ocho compases. Quería algo como si Trevor Horn estuviera haciendo una banda sonora de Walt Disney. Melodías vagabundas y extravagantes, en lugar de la cosa pop de los ganchos».

Prefab Sprout se dedicaron a la música pop, pero Paddy McAloon era demasiado inteligente y creativo para conformarse simplemente con eso. Jordan es intenso, filosófico y delirante y sitúa a los Prefab en un territorio que solo ellos ocuparán. Suele decirse que la música de los Prefab tiene un nosequé de ingravidez que hacer flotar la melodía, como si procediese de las nubes más que de la tierra. Eso es cierto, una vez más en este su quinto álbum de estudio. A partir de él, la carrera de Prefab Sprout se volvería más errática y dispersa, con Wendy Smith y Neil Conti abandonando la formación en 2000 y, Martin McAllon, en 2010.


Álbumes de estudio

Swoon (1984)
Steve McQueen (1985)
From Langley Park To Memphis (1988)
Protest Songs (1989)
Jordan: The Comeback (1990)
Andromeda Heights (1997)
The Gunman And Other Stories (2001)
Steve McQueen (reedición acústica) (2007)
Let′s Change The World With Music (2009)
Crimson/Red (2013)
I Trawl The Megahertz (reedición) (2019) - released as solo album by Paddy in May 2003
Compilaciones
A Life Of Surprises: The Best Of Prefab Sprout (1992)
38 Carat Collection (1999)

Manuel Pérez Lourido, el 03 de Febrero de 2025 .

lunes, 28 de marzo de 2016

Prefab Sprout, El diablo tiene las mejores melodías



Prefab Sprout, El diablo tiene las mejores melodías
 
 
Si Satanás está en posesión de todas las mejores melodías, Paddy McAloon se las ha robado al mismísimo Belcebú. No está claro cómo sucedió ni cuándo, pero el caso es que se apropió de unas cuantas sin que este se enterara. Y, además, para escarnio público del Anticristo, el escocés se atrevió a asegurar en una de sus primeras canciones editadas que sí, que el diablo las tenía todas.

No creemos que Paddy McAloon le vendiera su alma al diablo, como se asegura que hizo Robert Johnson y algún otro, a cambio de un puñado de melodías —parte de las mejores del pop desde que Elvis meneara por primera vez sus caderas—, aunque sí llegó a afirmar que «si no estoy componiendo, estoy muerto». Pero cuando existe una teoría bastante extendida desde 1983 que sostiene que Prefab Sprout significa POP, por algo será.

¿Tiene algo que ver en esa consideración canciones como «Bonny», «Appetite», «Cruel», «When Love Breaks Down», «Hey Manhattan!», «Looking for Atlantis», «Wild Horses», «All the World Loves Lovers», «Bearpark» o «Dragons»? ¿O será por discos como Steve McQueen, Jordan: The Comeback o Protest Songs?

Ahora bien, asumido que probablemente Paddy McAloon nunca vuelva a grabar un álbum como aquellos —dos enfermedades en los últimos años lo han dejado bastante tocado— y aunque quienes le hemos seguido no perdemos nunca la esperanza de que se edite alguno de sus numerosos discos inéditos, la publicación del primero de ellos, Let’s Change the World with Music, que Sony no quiso editar en 1993, es un buen momento para repasar la historia de Prefab Sprout. Una historia que podría parecer insípida al lado de sus canciones, pero que tiene elementos suficientes para comprobar que detrás de su obra había mucho más que una aparente timidez.

 

En las alturas de Andrómeda
Los hermanos McAloon vivieron sus primeros años en el condado de Durham, Inglaterra, más concretamente en una pequeña población llamada Witton Gilbert. Paddy nació el 7 de junio de 1957 y su hermano Martin, cinco años después. Fue en 1972, con apenas 14 años, cuando Paddy McAloon inventó el nombre de Prefab Sprout («Brote prefabricado»), desechando otros como Grappled Institution, Chrysalis Cognosco, Dry Axe o Village Bus, aunque aún tardaría unos años en usarlo. La intención era crear un nombre inusual, a imagen de algunos de los más famosos de la época: Moby Grape, Tyrannosaurus Rex o Grand Funk Railroad. Otra teoría sugiere que lo tomó de un texto malinterpretado de la canción «Jackson», de Nancy Sinatra y Lee Hazlewood —en concreto, «hotter than a pepper sprout»—, aunque el resto del grupo aseguró siempre que esa historia se la había inventado.

En 1974 pasa a formar parte del grupo Avalon como guitarrista, influido por Marc Bolan —«mi primer héroe»— y David Bowie, así como por «cientos de grupos excesivos que no quisiera mencionar». Su repertorio consistía sobre todo en versiones —entre ellas, «While My Guitar Gently Weeps», de The Beatles; «Rock and Roll», de Led Zeppelin, y alguna de Eagles— y durante una temporada tocaron por los garitos de la zona. Entre 1975 y 1978, Paddy estudia en la Politécnica de Newcastle, al tiempo que trabaja, junto a su hermano, en la gasolinera de su padre para sacarse un dinero extra.

Sería en 1977 cuando Paddy da forma a la primera alineación de Prefab Sprout, junto a su hermano Martin al bajo y Michael Salmon a la batería. En 1979 coinciden en varias ocasiones con otra banda primeriza, Instant Bop. La novia de su líder, John Sunter —quien aparecería entre los agradecimientos de los dos primeros discos de Prefab Sprout—, es Wendy Smith, que acabaría formando parte del grupo. Durante cuatro años recorren buena parte de los locales con música en vivo de las Midlands.

En febrero de 1982 graban su primer single con dos canciones: «Lions in My Own Garden (Exit Someone)» —acrónimo de Limoges, ciudad francesa en la que por aquel entonces estudiaba la novia de Paddy— y «Radio Love». Lo publican en una edición limitada de mil copias en Candle Records, sello creado para la ocasión y que se presentaba como aquel en el que «la cera no prenderá tu mecha». Es en los conciertos de presentación del single cuando Wendy Smith se incorpora definitivamente al grupo.

Siete meses más tarde graban su segundo single, «The Devil Has All the Best Tunes», con «Walk On» —un tema compuesto ya en 1976— en la cara B, sobre «el consuelo de la música cuando eres joven, haces exámenes, escuchas pop y vives en tu propio y pequeño mundo». Wendy aporta ya los coros, como haría desde entonces en casi todas las grabaciones del grupo, aunque en esta ocasión cuenta además con la ayuda de una amiga, Feona Atwood. Por aquel entonces, los comentarios en los discos y las notas promocionales empiezan a firmarse por una tal Emma Welles, que más tarde se descubriría que no era otra persona que el propio Paddy McAloon.

Cuando las sesiones de grabación finalizan, Keith Armstrong lleva las cintas a Londres. Habla con CBS y consigue de Muff Winwood (hermano de Steve Winwood) un contrato por ocho discos, quedando Kitchenware como mánager del grupo. Antes de editar su primer álbum, Swoon, en marzo de 1984, el grupo realiza una gira junto a Elvis Costello.

Su debut, que contiene temas inolvidables como «Cruel», «Couldn’t Bear to Be Special» —ambas alabadas por Elvis Costello—, «Cue Fanfare» o «I Never Play Basketball Now», nunca fue del agrado de Paddy McAloon. Cinco años más tarde aseguraba: «No me gusta nada nuestro primer disco. Hay un gran álbum ahí y tengo el proyecto de hacerlo de nuevo. Si pudiera, iría por todas las tiendas con la cara cubierta para comprar todas las copias que hay o, mejor aún, cambiarlas por nuevas versiones».

Tras la edición del disco, Neil Conti se incorpora a la batería. Él sería, por fin, el cuarto elemento clave del grupo, al menos para los siguientes —y definitivos— discos. También en ese momento Thomas Dolby se cruza en su camino, para acabar produciendo sus dos álbumes más recordados. Ocurrió que, mientras participaba en un programa de la BBC en directo, Dolby pudo escuchar algunas de las canciones del debut de Prefab Sprout y mostró su admiración. Al otro lado del aparato de radio se encontraba el responsable de Kitchenware Records, que no tardó en ponerse en contacto con él.

Thomas Dolby accede a trabajar con ellos produciendo su siguiente álbum, y Paddy McAloon le entrega unas cuarenta canciones compuestas a lo largo de los años. Su primer trabajo consiste en seleccionar las once que acabarán formando parte del segundo disco para, a continuación, extraerles todo el brillo desde la mesa de mezclas. Todas las elegidas eran anteriores a 1979, por lo que habían sido escritas mucho antes incluso de grabar su primer álbum.

Steve McQueen aparece como su segundo disco en junio de 1985, con una nota que advertía: «Debido a la excepcional duración de este álbum, pínchalo MUY ALTO». Aunque no lo parezca, la icónica portada con los cuatro miembros del grupo sobre una moto de época no era en color, sino en blanco y negro, coloreada posteriormente. Además, no fue realizada por el fotógrafo contratado, sino por su ayudante, razón por la cual aparecen mirando en otra dirección.

El álbum encuentra problemas para su edición en Estados Unidos: los herederos de Steve McQueen amenazan con demandar al grupo, por lo que se cambia el título por Two Wheels Good («Dos ruedas están bien»), en alusión a la motocicleta de la portada, aunque la cita procede en realidad de Rebelión en la granja, de George Orwell. Por el mismo motivo, «Faron Young» pasa a titularse allí simplemente «Faron», aunque la edición estadounidense incluye una toma distinta de «When Love Breaks Down», en la que no intervino Thomas Dolby, así como tres caras B no incluidas en la edición británica: «He’ll Have to Go», «The Yearning Lions» y una nueva mezcla de «Faron (Truckin’ Mix)».

El grupo, con un gran número de canciones disponibles a las que dar salida, decide grabar inmediatamente su siguiente álbum en el breve espacio de tiempo entre la gira europea y algunos conciertos en Japón. Registran Protest Songs en septiembre y optan por publicar una edición limitada durante una sola semana en diciembre de ese mismo año, coincidiendo con la gira de Steve McQueen. Sin embargo, el éxito inesperado del single «When Love Breaks Down» lleva a la compañía a decidir archivar el disco indefinidamente. Algunas copias destinadas a Japón se pierden y comienzan a circular grabaciones piratas conocidas como The Protest Demos.

En marzo de 1988 aparece From Langley Park to Memphis, precedido por el single «Cars and Girls», que se mofa de la temática habitual de las canciones de Bruce Springsteen. «Simplemente quería decirle a Springsteen que esa metáfora para todo —“la vida es una autopista”— no es lo suficientemente grande como para incluir toda la complejidad y tristeza de este mundo», explica McAloon. La portada del single muestra una cerilla que, efectivamente, recuerda a Springsteen en una de sus poses características.

En la portada del álbum aparece una intrigante nota: «Gracias especiales por habernos ayudado a encontrar el significado de la palabra “Rollmo”». El término, que acompañaría al grupo durante años y daría nombre a un fanzine de diecisiete números dedicado exclusivamente a la banda, le llegó a Paddy McAloon en un sueño en el que Michael Jackson producía uno de sus discos y decía que la canción necesitaba un rollmo. Según McAloon, en ese momento Jackson pulsaba un botón que daba al disco «un toque de magia». Curiosamente, esta palabra —inexistente en inglés— está prohibida en las matrículas del estado de California por ser considerada «obscena, incitadora de la violencia y ofensiva para los homosexuales».

En lo musical, el disco es el más producido de su carrera, el más orientado a las listas de éxitos y el que cuenta con mayor número de colaboradores, entre ellos Stevie Wonder o Pete Townshend. Según McAloon, «era más accesible; fue algo deliberado. Me di cuenta de que una buena canción simple es mejor que una complicada que sale medio bien».

Uno de los mejores ejemplos de esa simplicidad es «The King of Rock ’n’ Roll», que McAloon compuso en veinte minutos tras bajarse de un autobús. Según su propia versión, le pareció tan estúpida que no pensó que pudiera llegar a grabarla, especialmente por el estribillo por el que la canción sería recordada: «Hot dog, jumping frog, Albuquerque». En un encuentro posterior con Paul McCartney y el batería de The Crickets, ambos le indicaron que se había convertido en su particular «My Ding-a-Ling» —el single “tonto” de Chuck Berry que llegó al número uno—. Otro de los momentos destacados del álbum, «Hey Manhattan», estaba pensado para ser interpretado por Isaac Hayes, aunque este se negó.

En junio de 1989 se edita finalmente Protest Songs, grabado en directo en el estudio cuatro años antes, en un sistema de veinticuatro pistas. Según McAloon, el álbum «hablaba, más que ninguno de nuestros otros discos, del mundo exterior, de la vida diaria en Newcastle y del desempleo, aunque no me gustaría que se me viera como una estrella del pop que se pregunta qué va mal en el mundo».

Ya en abril de 1990 aparece Jordan: The Comeback, de nuevo producido por Thomas Dolby y estructurado en cuatro partes: la primera, con cinco canciones pop sin un tema común; la segunda, cuatro canciones con Elvis Presley como motivo central; la tercera, una sinfonía pop en colores compuesta por cinco temas, inspirada en la cara B de Abbey Road y también conocida como «la ruptura de Fred Astaire y Ginger Rogers»; y la cuarta, canciones que hablan de «añoranza, madurez y deseo de paz».

El disco cuenta con diecinueve canciones —entre ellas la que McAloon considera su letra favorita, «One of the Broken»— que abordan la fe, el sexo, la música americana de los años cincuenta, Agnetha de ABBA, Jesse James, Daryl Hall y, cómo no, Rollmo. Según McAloon, al componer este álbum «quería lograr, en gran medida, canciones que pudieran cantar Elvis Presley o Barbra Streisand». Entre las notas del disco aparece una dedicatoria «al personal de los Estudios Rollmo por su uso pionero de las técnicas de grabación zorrophonic».

Life of Surprises, el primer recopilatorio del grupo, se edita en julio de 1992 e incluye dos temas inéditos: «If You Don’t Love Me» y «The Sound of Crying», una pulla dirigida a «Heal the World», de Michael Jackson, que inicialmente se titulaba «Only the Boogie Music Will Never Let You Down». Tras su publicación, Neil Conti abandona el grupo; más exactamente, «se le deja marchar». Martin y Wendy, intuyendo que la banda ya no volverá a trabajar al mismo nivel, inician otras actividades al margen de Prefab Sprout, en concreto labores de terapia musical con niños.

 

Buscando Atlantis
Tras cinco años de ausencia, durante los cuales McAloon colabora con Jimmy Webb y compone para Jimmy Nail o Cher, Prefab Sprout reaparece en abril de 1997 en el programa de la lotería británica interpretando «A Prisoner of the Past», single que adelanta Andromeda Heights. El sexto álbum del grupo verá la luz un mes más tarde —nunca llegó a editarse en Estados Unidos— y, aunque no cuenta con su producción, agradece a Thomas Dolby «su apoyo y su consejo».

Dos años después se publica un segundo recopilatorio, The 38 Carat Collection, más completo que el primero, al tratarse de un doble CD. A continuación, entre marzo y abril de 2000, tiene lugar en el Reino Unido la última gira del grupo hasta la fecha, con Neil Conti recuperado como batería. Un año más tarde, Paddy McAloon sufre una enfermedad ocular que le obliga a pasar varias veces por el quirófano.

Sin embargo, cuando parecía que el grupo había desaparecido definitivamente, en junio de 2001 se publica The Gunman and Other Stories, un disco producido por Tony Visconti que casi puede considerarse un álbum en solitario de Paddy McAloon, ya que Wendy y Neil no participan en él y la contribución de Martin es mínima. El álbum incluye canciones que McAloon había compuesto durante la década anterior para Cher o Jimmy Nail. Para alguien que había criticado abiertamente a Springsteen, presentar en ese momento un disco centrado en la mitología del Oeste americano puede parecer, cuando menos, un paso en falso.

No es el último capítulo. Dos años después aparece i Trawl the Megahertz, un disco casi enteramente instrumental y ya acreditado bajo el nombre de Paddy McAloon, aparentemente inspirado por sus problemas de visión. En él, su voz solo aparece en «Sleeping Rouge»; el otro corte con voces es el que da título al álbum, una pieza de veintidós minutos con recitados de la actriz Yvonne Connors. Compuesto en el ordenador de su casa durante la convalecencia, McAloon añadió posteriormente dos violines, una viola, un violonchelo y un contrabajo para redondear el sonido.

El siguiente proyecto en el que se embarca es un nuevo álbum producido, una vez más, por Thomas Dolby, pero todo queda en nada cuando le diagnostican la enfermedad de Ménière, que le provoca la pérdida total de audición en uno de sus oídos. En su lugar, opta por relanzar Steve McQueen, añadiendo ocho canciones regrabadas en formato acústico. Sin embargo, el perfeccionismo extremo de su autor alarga el proceso de grabación hasta triplicar el tiempo que en 1985 le había llevado registrar el álbum original. Genio y figura, incluso para algo aparentemente sencillo.

 

Otros documentos audiovisuales
Circulan diversos piratas de interés registrados entre 1983 —el primero, en Darlington— y 2000 —el último, en Dublín—. Entre ellos destaca el concierto de Utrecht del 8 de diciembre de 1985 y el de Cambridge del 5 de abril de 2000, este último emitido por la BBC. En 1986 se prensaron cien copias —hoy muy cotizadas— de un concierto ofrecido por el grupo en la Universidad de Reading el 16 de noviembre del año anterior y emitido también por la BBC.

Las caras B, rarezas y singles han aparecido recopilados de diversas formas. El pirata más conocido es Silhouettes, aunque resulta más completo el doble compacto The Devil Has All the Best Tunes, en el que se recogen joyas olvidadas como «Real Life», «Dragons», «Bearpark», «Just Because I Can», «Girl I’m Here» o «The End of the Affair».

Por su parte, el fanzine Rollmo llegó a editar diez CD de tirada muy limitada que acompañaban a parte de los diecisiete números de la publicación, dedicada exclusivamente al grupo. Los más destacados son el número 1, con versiones y colaboraciones; los números 3, 4 y 5, con rarezas y caras B; y el número 6, que incluye el concierto de Reading. Los números 8 al 10 recogen tres conciertos de 1986, 1990 y 1994, grabados desde el público en Bari, Portsmouth y Londres.

Por último, es posible encontrar en Internet, en formato DVD, una actuación para la televisión alemana filmada en el Alabamahalle de Múnich el 2 de diciembre de 1985, quizá la mejor forma de hacerse una idea de cómo eran sus conciertos y, además, en su momento de plenitud.

 

Proyectos no editados
Paddy McAloon nunca ha dejado de componer, y lo ha hecho a lo grande, muchas veces pensando en álbumes completos. Son numerosos y no parece que vayan a editarse nunca, aunque esto podría cambiar tras la publicación en 2009 de Let’s Change the World with Music. Entre ellos se encuentran Blue Unicorn —su trabajo más reciente, compuesto en los últimos meses de 2009—, Devil Came A-Calling, Doomed Poets, Enter the Trumpets, Geoff & Isolde, Goodbye Lucille, Neon Opera o Witton Gilbert.

Mientras permanezcan inéditos, estos álbumes pasarán a engrosar la lista de discos perdidos de la historia del rock. McAloon ha hablado de ello en varias ocasiones: «Estoy frustrado por no haber editado más discos. Me siento como un Orson Welles fraudulento: los triunfos que nunca tuve, mi carrera hipotética. Hay más de cien canciones por ahí. Me despierto muchas noches pensando que mi mejor material no está disponible. Tengo que hacer algo, pero no sé qué, porque hay algo en mí que solo me permitirá grabar ese material cuando tenga el respaldo financiero que merece. Necesito un mecenas rico, alguien como Bill Gates».

Entre los proyectos más significativos destacan:
20th Century Magic: concebido a la medida de Low, de David Bowie, con canciones pop en la primera mitad y experimentación en la segunda, en torno a la idea del cambio de milenio y con una pieza dedicada al Millennium Dome de Londres («Twilight of the Pimps»).
Atomic Hymnbook: un disco con «canciones góspel laicas», en palabras del propio McAloon.
Behind the Veil: álbum conceptual sobre Michael Jackson, del que solo vio la luz «The Sound of Crying», y que incluía títulos como «Unicorn in Trouble», «Danger and Me» o «Mr. Lightning Boots».
Billy Midnight (también conocido como Knights in Armour): compuesto a principios de los años noventa como un disco «ligero y romántico». Parte de sus canciones aparecieron como caras B de Andromeda Heights.
Digital Diva: escrito después de —e influido por— sus problemas auditivos, consta de treinta canciones concebidas para ser interpretadas por una vocalista virtual.
Earth, the Story So Far: proyecto en el que McAloon trabajó durante al menos tres años y que fue finalmente descartado para evitar discusiones con los ejecutivos discográficos sobre su coste, pese a que Sony llegó a confirmar su edición con treinta y dos canciones.
Famous Fakes: álbum escrito en los años setenta, con retratos y biografías de personajes célebres. De todo el material previsto solo llegaron a publicarse «Faron Young» y «Diana Ross».
Total Snow, también conocido como A Symphony of Snowflakes: su disco navideño, con canciones pensadas para ser interpretadas por distintas voces.
Zero Attention Span: el álbum «oscuro» en el que ha invertido parte de los últimos cinco años, centrado en la fama y la celebridad en un mundo moderno que deja poco espacio para la reflexión.
Zorro the Fox: concebido como un antídoto frente a las bandas sonoras del cine estadounidense, fue derivando hasta convertirse en un proyecto de película musical. La única canción que llegó a publicarse es «Swans», incluida en Andromeda Heights.