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jueves, 8 de diciembre de 2022

Entre ruinas y silencio: conciencia histórica de España.




«Yo hablo en nombre de toda la profundidad de la conciencia de España, que queda más allá de todos los partidos, de todos los distritos. Yo hablo en nombre del viento que entra y sale, como por los ojos vacíos de una calavera, por los huecos de los paredones de los conventos derruidos y las iglesias quemadas, y hablo en nombre del silencio tradicional de la madrugada del Viernes Santo de Sevilla; yo hablo en nombre de las escuelas sin cruces, de los cementerios sin capilla, de las verdades profundas de nuestra tradición».

Pemán

 

La cita expresa una voz que pretende situarse por encima de la lucha política y de las divisiones ideológicas, hablando desde una identidad profunda y casi espiritual de España. Cuando el autor afirma que habla «en nombre de toda la profundidad de la conciencia de España», intenta presentarse como portavoz de algo más amplio que cualquier partido o interés concreto: una esencia colectiva, histórica y cultural que, según él, trasciende las disputas coyunturales. Se trata de un recurso retórico que busca legitimidad moral, como si su discurso no fuera una opinión personal, sino la expresión de una verdad compartida y arraigada.

Las imágenes del «viento que entra y sale… por los huecos de los paredones de los conventos derruidos y las iglesias quemadas» evocan un país marcado por la destrucción, el conflicto y la pérdida. El uso de símbolos religiosos en ruinas sugiere una crisis espiritual y cultural, no solo material. La metáfora de la «calavera» refuerza la idea de muerte y vacío, insinuando que la identidad tradicional ha sido despojada o amenazada. En ese sentido, el autor se presenta como quien da voz a ese pasado herido y a la memoria de lo que considera valores desaparecidos.

La referencia al «silencio tradicional de la madrugada del Viernes Santo de Sevilla» introduce una dimensión profundamente simbólica: el silencio solemne, cargado de religiosidad y tradición, se convierte en metáfora de una España recogida, reflexiva y unida en torno a ritos compartidos. Este silencio contrasta con el ruido de la política y los conflictos, sugiriendo que la verdadera esencia nacional reside en las tradiciones populares y religiosas.

Finalmente, la mención de «las escuelas sin cruces» y «los cementerios sin capilla» refleja una crítica a la secularización o a la eliminación de elementos religiosos del espacio público. El autor las presenta como signos de ruptura con la tradición, mientras que al hablar de “las verdades profundas de nuestra tradición” afirma que esas costumbres y símbolos constituyen una base moral y cultural que no debería abandonarse.

En conjunto, la cita construye un discurso que apela a la tradición, la religión y la memoria histórica como fundamentos de la identidad nacional. Utiliza imágenes poéticas y solemnes para transmitir la idea de que existe una España auténtica y profunda, amenazada por cambios políticos y sociales, y que el hablante se erige como su intérprete y defensor.



 

martes, 23 de febrero de 2021

Greguerías

Greguerías




 

«Ahí en medio está el asunto, aclarado por los libros de patología moderna, ayudado por la larga teoría de los deseos insatisfechos, iluminado con la luz lívida de la libido aclarada». 
(R. Gómez de la Serna, Automoribundia, 1948).

domingo, 26 de abril de 2020



Revista técnica de la Guardia Civil, número 2019. Noviembre de 1927





Requisitos de la confesión judicial

Para que la confesión produzca los efectos legales que según su clase corresponda, debe tener las siguientes condiciones:


  1. Ser libre y luchar con plena y espontánea voluntad.
  2. Recaer sobre cosa posible y verosímil.
  3. Estar el confesante en su cabal juicio en edad competente para discurrir.
  4. No intervenir en ella ni error ni engaño.
  5. No mediar por parte del Juez ni sugestiones, ni promesas ni amenazas.
  6. No ha de ser vaga e indefinida sino detallada, con exposición de las circunstancias de tiempo, lugar, clase de armas o instrumentos y demás que conduzcan a asegurarse de que no haya error en el confesante, ni propósito de atribuirle un hecho que no haya realizado. (El tedio de su propia existencia, el desorden de la razón o pesados y terribles sufrimientos pueden impulsar a una persona a confesarse criminal, sin haber pensado siquiera serlo).
  7. Debe ser perfectamente clara y hecha en términos ciertos, seguros e indudables.

viernes, 23 de junio de 2017

Sobre lo sabido y lo ignorado




 

«Hay cosas que sabemos que sabemos. También sabemos que desconocemos cosas, es decir, sabemos que hay ciertas cosas que no sabemos. Pero también hay cosas que desconocemos que desconocemos, aquellas que no sabemos que no sabemos».

 Donald Rumsfeld


Sobre lo sabido y lo ignorado

Hay cosas que sabemos que sabemos, esas certezas que, por sencillas o por arduas, descansan en la conciencia como piedras firmes en un río. Son los conocimientos que nos pertenecen y nos acompañan, como compañeros silenciosos en el caminar de la vida.

Sabemos, asimismo, que ignoramos ciertas cosas; que existen conocimientos que, aunque intuyamos su presencia, nos son vedados. Esta conciencia del vacío nos hace cautelosos, nos impide errar con ligereza y nos enseña a estimar el valor del aprendizaje.

Pero existen otras cosas, más misteriosas y sutiles, que desconocemos incluso en nuestra ignorancia: aquellas que no sabemos que no sabemos. Son los secretos del mundo y de nosotros mismos, los horizontes ocultos tras la bruma de la experiencia. Quien los intuye, descubre que la verdadera sabiduría no consiste en acumular certezas, sino en medir con respeto la vastedad de lo desconocido.

En la vida, la prudencia nace de esta triple contemplación: de lo que sabemos, de lo que sabemos que ignoramos, y de aquello que ni siquiera sospechamos. Y quien aprende a convivir con estas tres capas de conciencia, camina con humildad, sin arrogancia, y con la dignidad serena de quien entiende que el saber humano siempre es apenas un farolillo ante la noche infinita del mundo.

viernes, 27 de mayo de 2016

Solitude







¿Duro? No.
Sono fragile, mi creda.
Ed è la certezza della mia fragilità
che mi porta a sottrarmi ai legami.
Se mi abbandono,
se mi lascio catturare,
sono perduto.

(Saramago, Lucernario

 ¿Duro? No.
Soy frágil, créame.
Y es la certeza de mi fragilidad
lo que me lleva a huir de los lazos.
Si me abandono,
si me dejo atrapar,
estoy perdido.