«Consta que de tiempo inmemorial no se celebra concurso, y que sólo se presenta un opositor y que éste acostumbra a venir recomendado de los Hacedores... Se tiene igualmente por cierto que, por lo menos algunas veces, las lección que prescriben las Constituciones con puntos de veinticuatro horas, está estudiada y hecha muchos días antes y en alguna ocasión sobre puntos que no se cortearon, porque el Colegio no puede resistirse a las poderosas recomendaciones con que suele venir el presentado».Informes sobre los Colegios Mayores de Salamanca,
Felipe Bertrán (1703-1782), Inquisidor General
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lunes, 3 de febrero de 2025
Colegiales y manteístas en la universidad española
domingo, 2 de febrero de 2025
La guerra de las hazañas, (La toma de Granada)
La guerra de las hazañas, (La toma de Granada)
Pero, a pesar de todo el aparato técnico y moderno de aquel ejército, puede más que todo el aire perfumado y poético de Granada y su vega. La guerra toma en seguida un aire caballeresco de novela y romance.La emoción que en toda Europa ha producido, como dijimos, esta campaña, ha traído a ella aventureros y voluntarios de muchos países: alemanes, franceses, irlandeses. Son pocos, pero valientes y escogidos: vienen en busca de fama y gloria.Esto pica a los caballeros españoles, que se esfuerzan en oscurecerlos con su valor y arrojo. La guerra es como un continuo concurso de hazañas y valentías particulares, a ver cuál se lleva el premio, y el premio es una sonrisa de la reina, que sobre su caballo recorre a toda hora el campamento, con todo el sol de Andalucía sobre su pelo castaño.Por su parte, frente a ella, la Corte de Granada es también una Corte refinada y elegante. Sus caballeros salen a menudo de las murallas en plan de reto particular. Hay continuos encuentros y desafíos.Un día, un moro llamado Tarfe, famoso por su estatura gigantesca, llega solo hasta cerca de la tienda de la reina y dispara una flecha. Aquella noche, en respuesta, un caballero es pañol, Pérez del Pulgar, se mete en Granada matando a los centinelas de un postigo de la muralla, llega hasta la mezquita y en su pared clava su puñal con un cartel que dice: Ave María. Al otro día, el moro Tarfe aparece solo en el campo cristiano, arrastrando el cartel, amarrado a la cola de su caballo. Y otro caballero español, Garcilaso de la Vega, lucha con él en desafío y lo atraviesa con su espada.JOSÉ MARÍA PEMÁN
ROMANCE DE GARCILASO DE LA VEGA

con mucho lienzo encerado
al derredor muchas tiendas
de seda oro y brocado,
Donde están duques y condes
señores de grande estado
y otros muchos Capitanes
que lleva el Rey don Fernando
Todos de valor crecido,
como ya lo habréis notado
en la guerra que se ha hecho
en el granadino estado.
un moro se ha demostrado,
encima un caballo negro
de blancas manchas manchado,
Cortados ambos hocicos,
porque lo tiene mostrado
el moro, que con sus dientes
despedace a los cristianos,
El moro viene vestido
de blanco, azul, encarnado
y debajo esta librea
traía un muy fuerte jaco,
y una lanza con dos hierros
de acero muy templado,
y una adarga hecha en Fez
de un ante recio extremado.
Aqueste perro, con befa,
en la cola del caballo,
la sagrada Ave María
llevaba, haciendo escarnio;
Llegando junto a las tiendas,
desta suerte le ha hablado:
¿Cuál será aquel caballero
que sea tan esforzado,
que quiera hacer conmigo
batalla en aqueste campo?
Salga uno o salgan dos,
salgan tres o salgan cuatro;
el Alcaide de los Donceles
salga, que es hombre afamado;
en la guerra experimentado;
salga Gonzalo Fernández
que es de Córdoba nombrado,
que es valeroso soldado;
salga ese Puerto Carrero
señor de Palma esforzado.
Ponce de León llamado,
–aquel que sacara el guante
que por industria fue echado
donde estaban los leones
y él lo sacó muy osado–;
Y si no salen aquestos,
salga el mismo Rey Fernando,
que yo le daré a entender
si soy de valor sobrado.
Los caballeros del Rey
todo lo están escuchando,
cada uno pretendía
salir con el moro al campo.
Garcilaso estaba allí,
mozo gallardo, esforzado,
licencia le pide al Rey
para salir al pagano.
«Garcilaso sois muy mozo
para cometer tal caso;
otros hay en mi Real
que darán mejor recaudo».
Garcilaso se despide
muy confuso y enojado
por no tener la licencia
que al Rey le ha demandado;
Pero muy secretamente
Garcilaso se había armado,
y en un caballo morcillo
salido se había al campo;
Nadie no le ha conocido,
porque sale disfrazado;
fuese donde estaba el moro,
desta suerte le ha hablado:
«Ahora verás el moro
si tiene el Rey don Fernando
caballeros valerosos
que salgan contigo al campo.
Yo soy el más menor de ellos
y vengo por su mandado».
El moro cuando lo vido
en poco lo había estimado,
y dice de aquesta suerte:
«Yo no estoy acostumbrado
hacer batalla campal
sino con hombres barbados;
vuélvete, rapaz, le dice,
y venga el más estimado».
Garcilaso con enojo,
puso piernas al caballo,
y arremete para el moro,
y un gran encuentro le ha dado
El moro que aquello vido
revuelve así como rayo;
comienza la escaramuza
con un furor muy sobrado.
Garcilaso, aunque era mozo,
mostraba valor sobrado,
dióle al moro una lanzada
por debajo del sobaco,
el moro cayera muerto,
tendido se había en el campo.
Garcilaso con presteza
del caballo se ha apeado,
cortado le ha la cabeza
y en su arzón la ha colgado.
Quitó el Ave María
de la cola del caballo,
y hincando las rodillas
con devoción la ha besado,
y en la punta de su lanza
por bandera había colgado.
Subió en su caballo luego
y del moro había tomado
cargado destos despojos,
al Real se había tornado.
Donde están todos los grandes,
también el Rey don Fernando
todos tienen a grandeza
aquel hecho señalado;
También el Rey y la Reina
mucho se han maravillado
en ser Garcilaso mozo
haber hecho un tan gran caso.
Garcilaso de la Vega
desde allí se ha intitulado,
porque en la Vega hiciera
campo con aquel pagano.
martes, 28 de enero de 2025
LOS CAIMANES: BREVE OPÚSCULO
LOS CAIMANES: BREVE OPÚSCULO
Los caimanes de verdad, los auténticos y genuinos y a los que me voy a referir, entraron en la corporación a finales de los setenta y principios de los ochenta. En la actualidad estarán desaparecidos de primera línea de fuego o a punto de abandonarla. Vistieron los tres colores, y la mitad de su vida profesional estuvieron, digamos que, sublimados militarmente sin ser militares.
Definir qué es un caimán es tarea harto difícil, puesto que no hay un caimán tipo o modelo, no abundan y probablemente sean una especie o espécimen en vías de extinción. Digamos que el refrán «más sabe el diablo por viejo que por diablo» se les ajusta como un guante.
Son compañeros muy veteranos, que suman muchos trienios entre pecho y espalda, a quienes el peso del bagaje de su experiencia, les hace ir inclinados ligeramente hacia delante, o bien, buscar asiento a cada poco. Unos peinan canas y otros simplemente ya no tienen qué peinarse, pero todos ellos, sin excepción, tienen la mirada del león, fiera y viva, en la que se reflejan su historia vivida, sufrida y sentida, sus dificultades en tiempos difíciles, y sus servicios realizados buenos, malos y peores, los que no se hicieron porque miraron para otro lado y los que merecieron medalla y no la obtuvieron.
Constituyen una clase de policías y unos policías «con clase», son unos individuos simpáticos, caraduras, golfos, oportunistas, y que no tuvieron recelos a la hora de eludir el cumplimiento de un cargo que juraron defender con, si fuera menester, la vida, y a los que la misma vida, les fue diciendo tras enterrar a los que la perdieron, que nada había tan sagrado como para darla.
Figuras antagónicas, pueden ser el peor de los compañeros y también el mejor. Al que quieres olvidar cuando por fin se va y al que siempre recordarás. Al que en principio, llegas a odiar y terminas por admirar. Del que temes que te toque en suerte y acabas por temer ser de él separado. El peor cuando piensas que debes de estar a su lado muchas horas y, por la diferencia de edad, sus temas no serán tus temas aún, y, por sus escasas ganas de trabajar, que son inversas a las que tienes como recién salido, harán que sientas ganas de haber estado con uno de tu promoción y maldecirás tu suerte. Pero comprobarás que resulta el mejor cuando crees no poder salir del primer problema del primer servicio complicado y compruebas que el inútil que creías tener a tu lado, lo resuelve fácilmente, y te das cuenta de que es así porque lleva toda la vida haciéndolo. Su filosofía del trabajo: hacerlo con el mínimo esfuerzo y sólo si es imprescindible; su ideología: con las máximas garantías; su doctrina: en el menor tiempo posible y su credo: a ser posible, que no trascienda y que no termine por escrito y en Juicio para no perder una mañana, porque tal y como dicen «al final nada merece la pena, ni sirve para nada», salvo su mañana. Son ingeniosos: siempre tienen la primera palabra, y además la última, hablan cuando tienen que callar silenciando al personal, con el que son deslenguados, irritantes, pero al que, por encima de todo, divierten. Adolecen de la vanidad necesaria para tener siempre una buena historia que contar, que bien vale por una clase de la escuela de Ávila. Son necios, majaderos, testarudos e impertinentes, sabedores de que su veteranía les concede un grado al que nunca renuncian y que siempre te recuerdan.
Todo lo que saben lo saben porque lo han vivido y lo han experimentado, no han leído muchos manuales, pero tampoco los necesitan porque en cierto modo los aciertos que están escritos en ellos, han sido ya sus errores que juraron no volver a repetir. Suelen ser los últimos que llegan a un servicio y los primeros en resolverlo. Los últimos que fichan por la mañana y los primeros que se van en la tarde, puntualmente siempre, antes de la hora. Han perdido la ilusión por el trabajo, pero estarán y sabrán estar, cada vez que se les necesite, porque no son vagos, simplemente ya creen haber cumplido con creces el compromiso adquirido, y haber trabajado lo suficiente y lo necesario, como para poder vivir una especie de retiro en activo, una segunda actividad aún dentro de la primera, un quehacer diario a medio gas.
El «nuevo» les mirará con desdén, pero con el tiempo, y a fuerza de verles actuar acabará admirándolos cuando las cosas se hayan puesto feas y vea la segura forma en que las resuelven. Quizás acaso algún día, cuando pasen los años, se diga a sí mismo: ¡Qué razón tenía el jodío! No son los más íntegros ni los más temerarios, ni los más justos, no son tampoco los más instruidos, pero saben lo que no está escrito.
Casi siempre denostados por los jóvenes, a menudo desacreditados por sus contemporáneos; sin embargo una cosa ten por segura, siempre responden cuando el compañero está en peligro, siempre tienen una vía de escape para salir de los atolladeros y siempre saben qué decir, y, lo que es más importante, qué callar al jefe y al requirente. El caimán sabe que lo es y se precia de serlo, casi que presume de ello. No se arredra ante la diversidad y, cuando se le conoce más, goza del respeto tanto de los jefes, como de los nuevos. Nunca se le pillará en un renuncio aunque sea parte de él. Y por mucha mierda que se le eche… siempre saldrá a flote.P.S.: Como rendido homenaje a todos los caimanes que, a su pesar, y pese a todo, me enseñaron lo poco que sé.
@Humberto 2006
domingo, 26 de enero de 2025
La psicología del hablante. CONDICIONAL DE POSIBILIDAD
La psicología del hablante.
Estas formulaciones verbales tienen mucho que ver con la psicología del hablante (o del escritor). Podemos decir: «Si vinieras, te invitaría a comer». Y también «si vienes, te invitaré a comer». Incluso «si vienes, te invito a comer». Las tres frases significan en esencia lo mismo (en todos los casos la comida es gratis), pero hay diferencias psicológicas entre ellas. La primera —«si vinieras, te invitaría a comer»— retrata nuestra desconfianza respecto a la posibilidad de que la persona en cuestión venga. La segunda —«si vienes, te invitaré a comer»— expresa que ciertamente creemos en la posibilidad de que acepte. Y la tercera —«si vienes, te invito a comer»— refleja nuestra mayor confianza aún en esa posibilidad, que acercamos al momento presente certificando así su inminencia.
Por eso si mezclamos los elementos («si vinieras, te invito») perdemos expresividad, puesto que arruinamos la diferenciación psicológica. Si decimos «si vinieras, te invitaré a comer», ¿qué estamos pensando realmente, que se cumplirán los hechos que enunciamos o que será más bien difícil que ocurra así? Para verlo más claro aún, invirtamos los términos: «Si vienes, te invitaría». ¿Qué hemos querido decir en este caso? Habremos perdido una parte de la riqueza del lenguaje y de nuestra capacidad de comunicación.
Ralph Penny, en su libro Gramática histórica del español, divide en tres grupos las oraciones condicionales.
POSIBILIDAD ABIERTA:
1. En tiempo pasado: «Si hizo eso, fue imprudente». El hablante deja abierta la pregunta de si la condición planteada se cumplió o no. Ahora ponemos entre paréntesis, en la frase del ejemplo, lo que el hablante da a entender que está pensando: «Si hizo eso (y yo no lo sé), fue imprudente».
2. Y en tiempo no pasado: «Si puede (y no lo sé), lo hará»; «si puede (y no lo sé), lo hace». Las oraciones condicionales abiertas pueden emplearse con cualquier forma verbal del pasado en indicativo, como el pretérito («si hizo eso, fue imprudente»), el imperfecto («si podía, lo hacía»), el perfecto («si ha podido, lo ha hecho»)… Cuando la primera cláusula se expresa en presente («si puede...»), la segunda cuenta con la posibilidad de tomar tanto la forma del presente («... lo hace») como la del futuro («... lo hará»).
POSIBILIDAD IMPROBABLE: «Si pudiese, lo haría». El hablante apunta que es probable que no se cumpla la condición planteada. Con el mismo ejemplo, y poniendo entre paréntesis lo pensado que subyace en la expresión: «Si pudiese (pero no creo que pueda) lo haría».
POSIBILIDAD IMPOSIBLE (valga la paradoja): «Si hubiese podido, lo habría hecho». El hablante quiere significar que no hubo manera de que se cumpliese la condición, ni tampoco su consecuencia. «Si hubiese podido (pero no pudo), lo habría hecho (pero no lo hizo)». Tiene importancia esta segunda parte («pero no lo hizo») porque el potencial «habría» se usa con harta frecuencia en los periódicos para significar una «posibilidad posible» —uso que sí admite el idioma francés, donde se evidencia otra lógica a este respecto—, cuando en español el uso de «habría» sólo implica imposibilidad. Pero de eso hablaremos más extensamente en otro apartado (el dedicado a los verbos).
Las condicionales abiertas se expresan siempre en modo indicativo; mientras que las condicionales improbables y las imposibles precisan del subjuntivo tanto en la prótasis (la cláusula subordinada, «si hubiera») como en la apódosis (la cláusula principal, «habría»).
A veces querremos expresar en primer lugar la cláusula principal (también por un factor psicológico, según la importancia que demos a cada una de las dos cláusulas), pero eso no debe hacer que perdamos el sentido de la concordancia. Por ejemplo: «Habría saludado a Juan si él hubiera venido». La cláusula principal pasa a encabezar la frase, pero sigue siendo la principal. Para no equivocarnos, intentemos siempre reducirlo todo al tiempo simple, mentalmente: si tenemos la idea (confusa en su sintaxis) «hubiera saludado a Juan si él hubiera venido» y deseamos averiguar con certeza cuál de los dos verbos debemos sustituir por «habría», cambiemos la expresión de este modo: «Saludaría a Juan si él viniera». Está claro así cuál de los dos hubiera debe terminar en ía.
Tiempo compuesto: «Hubiera saludado a Juan si él hubiera venido».
Tiempo simple: «Saludaría a Juan si él viniera».
Por tanto: «Habría saludado a Juan si él hubiera venido».
El latín tardío no diferenciaba entre condicionales improbables e imposibles, ni entre las que apuntaban al pasado o al futuro. Tampoco en todo el periodo medieval existió esa diferencia, como recuerda Ralph Penny. Se trata, pues, de una evolución magnífica en el idioma castellano, y debemos cuidarla para que no se pierda entre las confusiones actuales.
Como se ve, las condicionales requieren una especial consideración debido a que la relación entre las dos cláusulas que las componen es mucho más estrecha que la existente entre la principal y la subordinada en otros tipos de oraciones complejas. Y ahí desempeña un importante papel la correcta concordancia. Y hay que fijarse en ella cada vez que se acuda a esta fórmula.
Si el coste laboral de la maternidad recae exclusivamente sobre las trabajadoras se habría puesto en marcha uno de los mecanismos más eficaces que se pueda imaginar para disuadirlas: bien de trabajar, bien de tener hijos. (El País, 1 de diciembre de 2000. Editorial).
En vez de esa mala concordancia (la correlación temporal carece de sentido), y como se puede deducir de todo lo antedicho, el editorialista debió haber escrito:
Si el coste laboral de la maternidad recayese exclusivamente sobre las trabajadoras se pondría en marcha uno de los mecanismos más eficaces...
O bien:
Si el coste laboral de la maternidad hubiera recaído exclusivamente sobre las trabajadoras se habría puesto en marcha uno de los mecanismos más eficaces...
O mejor aún:
Si el coste laboral de la maternidad recae exclusivamente sobre las trabajadoras se pondrá en marcha uno de los mecanismos más eficaces...
El condicional del rumor.
«Habría», «sería». El condicional del rumor. Uno de los peores fallos de lenguaje que puede cometer un periodista se produce con el mal uso del condicional, para hacerlo pasar por una posibilidad o probabilidad informativa. A veces se dan ahí muchos errores a la vez en una sola palabra. Por ejemplo:
Es más: la directora general habría detectado que tras ciertas filtraciones que la consideraban dimisionaria estaba alguna larga mano con residencia en un despacho monclovita. Ello habría provocado en la joven directora general un fugaz deseo de retirar la dimisión. (Tribuna, 10 de febrero de 1997. Fernando Ónega).
Según el entorno de Navarro, Grunfeld habría desestimado las ofertas de hasta diez clubes. (As, 1 de agosto de 2007. Sin firma).
Se trataría de monedas pertenecientes a la época de Poncio Pilato, que, al parecer, habrían pasado inadvertidas hasta ahora por los sucesivos investigadores. (El País, 17 de abril de 1998. Lola Galán).
De ser ciertas estas imputaciones, reforzarían la hipótesis según la cual los GAL habrían sido una laxa organización criminal. (El País, 12 de mayo de 1996. Javier Pradera).
Los arqueólogos de Túcume manejan la hipótesis de que la momia hallada hace más de una semana en la pirámide La Muralla habría sido una adolescente de unos quince años. (El Comercio, de Lima, 1 de mayo de 1998).
(Doblemente innecesarios estos tres últimos «habrían», puesto que ya se está hablando de hipótesis y de «al parecer»).
Los inciertos resultados electorales del 17 de noviembre y las numerosas acusaciones de fraude que habrían propiciado Milosevic y los comunistas son la cobertura de una indignación creciente. (ABC, 9 de diciembre de 1996. Editorial).
José María Aznar negó ayer en Roma que su política respecto a Cuba esté dictada por EE UU o responda a la devolución de un favor al exilio cubano por la ayuda financiera que éste le habría prestado en su última campaña. (El País, 17 de noviembre de 1996. José Miguel Larraya).
López Arriortúa se habría llevado documentos estratégicamente relevantes sobre avances tecnológicos e industriales de General Motors. (El País, 16 de diciembre de 1996. Editorial).
Pero Amedo fue más lejos. Puso al juez sobre la pista de unos empresarios que habrían donado ese dinero. (El País, 23 de marzo de 1996. Francisco Mercado).
Lo que se está diciendo con esas frases difiere mucho de lo que se quiso decir. Porque realmente se asegura que Amedo habla de unos empresarios que se plantearon donar un dinero pero finalmente no lo hicieron: «Habrían donado ese dinero»... si hubiesen podido. Es decir, implica la seguridad de que no ocurrió así. Y lo que se quiere decir consiste en que tal vez unos empresarios donaron dinero. Por tanto, una probabilidad. En otro de los ejemplos se cae en el absurdo, porque plantea que Aznar agradece un favor que en realidad no se le hizo. «Ayuda que le habrían prestado».
Otros casos:
Hallan el poema épico más antiguo del mundo. Habría inspirado la leyenda de Noé. (El Comercio, de Lima, 17 de noviembre de 1998. Título y antetítulo de primera página).
La justicia federal ya comenzó a investigar si algún funcionario público u organismo oficial es el autor del rastreo de llamados y la intervención ilegal que se habrían hecho sobre los teléfonos del fiscal Carlos Stornelli. (Clarín, de Buenos Aires, 17 de noviembre de 1998. Gerardo Young).
Marco Polo habría descubierto América antes que Colón. (Clarín, de Buenos Aires, 10 de agosto de 2007).
La pareja habría discutido por la supuesta infidelidad de Tiger con alguna de estas mujeres. (El País, 6 de diciembre de 2009. Yolanda Monge).
El PP, en algunas de sus organizaciones territoriales, habría pagado al menos 12 millones de euros en dinero negro por sus actos electorales. (El País, 4 de abril de 2010. José M. Romero, José A. Hernández).
Michael Jackson habría pagado millones para silenciar el abuso a 24 niños. (Abc, 1 de julio de 2013. Titular).
El Movimiento al Socialismo (MAS), la formación liderada por el presidente boliviano, Evo Morales, se habría hecho con la victoria [...]. La oposición derechista habría conseguido mantener el control en los distritos de Santa Cruz, Beni y Tarija [...]. Aunque habrían conseguido peores resultados en los comicios municipales [...]. Los candidatos del MAS sólo habrían conseguido la victoria en tres de las cuatro ciudades más pobladas. (El País, 5 de abril de 2010. Reuters).
Según el comisario, la policía inglesa habría establecido un filtro semejante en la escala de varios vuelos procedentes de Inglaterra en Dubái, donde un número mayor de hoolingans [...] habrían sido retenidos y enviados de vuelta a Inglaterra. (El Mundo, 13 de junio de 2010. David Gistau).
Las primeras hipótesis apuntan a una sobredosis de medicamentos que el actor habría estado tomando por prescripción médica. (El País, 15 de julio de 2012. Carolina García).
El autor de los disparos se habría dado a la fuga. [...] El presunto asesino habría huido a pie del edificio. (El Nacional, de la República Dominicana, 3 de junio de 2010. Agencia Efe).
El deportista mejor pagado del mundo podría tener que abandonar a causa del Parkinson. (El Mundo, 5 de enero de 2013. Subtítulo en la sección Deportes).
A veces estos errores emergen con toda la contradicción de sus palabras vecinas, como cuando se dice: «Según fuentes seguras, el ministro habría llegado a presentar su dimisión». Primero se dan garantías sobre las fuentes y luego se desconfía de ellas. En otras ocasiones, alguien asegura algo... pero no tanto:
La denuncia de Stornelli se apoyó en un artículo del diario La Nación, donde se aseguró que algunos funcionarios públicos habrían tenido acceso a un estudio del sistema Excalibur —un procesador de datos de alto poder— que habrían puesto a trabajar para que analice [analizase] los llamados salientes y entrantes de la casa de Stornelli. (Clarín, de Buenos Aires, 17 de noviembre de 1998. Gerardo Young).
El siguiente titular establece como cierto lo que luego condiciona el subtítulo:
Trágico final para McRae (título). El piloto escocés habría muerto en un accidente de helicóptero a 600 metros de su casa / También habría fallecido su hijo de cinco años. (El Mundo, 16 de septiembre de 2007).
El titular da por cierto que McRae ha sufrido un trágico final. Pero eso luego no parece tan seguro, a tenor de los subtítulos.
Para hacernos mejor idea de estos errores, tomemos esta frase: «Me habría gustado ir». No queremos decir en ella que es probable que nos gustara ir, sino que no fuimos.
El error se repite muchas veces también en el tiempo simple:
«El Ministerio de Agricultura estaría estudiando, según fuentes seguras, una nueva política ganadera».
... Este segundo grupo también estaría guiado por los temibles interahamwes. (El País, 25 de noviembre de 1996. Ramón Lobo).
En 2 o 3 años, Argentina volvería a ser importadora de petróleo. (Clarín, de Buenos Aires, 27 de agosto de 2006. Titular a cuatro columnas).
Determinados sectores estarían presionando para la designación del obispo de Palencia. (El País, 24 de agosto de 1995. Aitor Guenaga).
San Gil hizo público el pasado 18 de abril que padecía un carcinoma, del que ahora estaría restablecida. (El País, 2 de agosto de 2007. Aitor Guenaga).
A menudo, el uso de este verbo —y de otras expresiones que pueden sustituirlo, como «al parecer», «tal vez», «probablemente», «posiblemente»...— no hace sino demostrar ante el lector que el periodista no está seguro de lo que dice, que traslada un rumor y no una información comprobada. Lo cual resta crédito al redactor y al periódico.
La Real Academia Española censuraba esta expresión desde el punto de vista gramatical; y también lo hizo su director Fernando Lázaro Carreter (El dardo en la palabra). La nueva gramática académica parece más tolerante al respecto; pero en cualquier caso, insistimos, se debe rechazar la expresión desde un punto de vista profesional, pues encubre el uso de un rumor —tal vez un bulo—, de algo no comprobado.
¿Cómo resolver estos problemas? Muy sencillo: si algo nos parece a nosotros de una determinada manera, traslademos la información que nos hace interpretarlo así, y no la interpretación misma. Si un subsecretario nos cuenta que tiene indicios de que el ministro prepara una nueva política, no demos un paso más allá: «El ministerio estaría preparando...». Quedémonos en lo que sabemos: «Fuentes de Agricultura sospechan que el ministro está preparando...». Así trasladaremos información veraz y no suposiciones. Nunca hay que ir más allá de lo que se sabe con certeza.
En el caso del ejemplo anterior referido a los titulares de El Mundo sobre el piloto de coches Colin McRae —se estrelló su helicóptero, pero no se había comprobado aún la identidad de los cuerpos carbonizados—, la solución estaba en la fórmula empleada por El País:
Temor por la vida de McRae al estrellarse su helicóptero (titular). El agente del excampeón del mundo asegura que éste iba a los mandos del aparato. (El País, 16 de septiembre de 2007).
Confusión total. Poco a poco, el mal uso de los verbos lleva hacia una gran confusión a los periodistas, hasta el punto de mezclar el significado de «sería» con el de «habría sido». Cada uno de ellos tiene su misión en el idioma. Vemos un ejemplo en este titular del suplemento Tentaciones, de El País, en 1996:
Especial 20.º aniversario de El País: ¿Cómo sería el Tentaciones de 1976?
Leído así, parece que se refiere a un año futuro. Por eso debió escribirse: «¿Cómo habría sido el Tentaciones de 1976?». Lamentablemente, los usos erróneos de estas dos formulaciones verbales —habría y sería— nos llevan a desatinos como ése, porque algunos periodistas ya no saben qué significa cada tiempo.
Buena prueba de las dudas a que se ven abocados por enredarse con estos tiempos inadecuadamente la ofrece el hecho de que a menudo no se pueden mantener en un desarrollo largo. Y por ello se escribe un «habría» al principio, tal vez alguno más a continuación y finalmente se vuelve a la querencia natural del castellano, porque su genio interno no puede soportar tamaña adulteración continuada:
Según la prensa holandesa, el jugador habría coincidido con Cheryl hace unas semanas cuando disfrutaba de unas vacaciones en Surinam, encuentro que habría sido observado por una amiga de la chica, quien avisó por teléfono al novio de Cheryl. Éste, Benito Revales, que trabajaba como guardia de seguridad en el aeropuerto de Shiphol, en Amsterdam, mantuvo una fuerte discusión al regreso de la joven. (El Mundo, 3 de agosto de 1996. Amadeu Altafaj).
Al principio, el periodista intenta dar como inseguros determinados hechos. Pero enseguida utiliza verbos que cambian el tono de la información. El futbolista al que se refiere (Clarence Seedorf) «habría» coincidido con una mujer y «habría» sido observado por otra persona, y ésta «avisó» enseguida de lo ocurrido, por lo cual lo que se cuenta pasa de probable a cierto sin miramiento alguno. Si al menos se hubiera escrito que la amiga cotilla «dio esa versión», o «contó los supuestos hechos»...
La confusión que acaba generando el mal uso de los potenciales la vemos en el siguiente ejemplo, donde un periodista huye del «habría» seguramente por no dar a entender una duda. Cuando debió emplearlo sin complejos:
... Puede observarse que sólo un 61,5% de quienes afirman haber votado a esta formación en marzo de 1996 lo *harían [lo habrían hecho] de nuevo a esta formación si se hubiesen celebrado elecciones en el mes de octubre pasado. Un 1,4% cambiaría su voto al PP y un 8,9% asegura que lo cambiarían a favor del PSOE. (El País, 6 de enero de 1997. Javier Casqueiro).
El grupo «lo harían de nuevo si se hubiesen celebrado elecciones en octubre pasado» carece de concordancia. La lógica dictaba «lo habrían hecho de nuevo si se hubiesen celebrado elecciones en octubre pasado». Porque «lo harían» nos remite a una eventualidad futura, no a una posibilidad incumplida en el pasado. Y lo mismo en las últimas oraciones, donde se debió escribir: «Un 1,4 % habría cambiado su voto al PP y un 8,9 % asegura que lo habría cambiado a favor del PSOE».
Los periodistas terminan como víctimas, pues, del propio dialecto que ha ido imponiendo la profesión en su conjunto (afortunadamente, aún se puede arreglar).
***
«Si hubiera», «habría». Entramos ahora en las concordancias entre verbos. Y vemos las diferencias: si hubiera, hubiera; si hubiera, hubiese; si hubiera, habría. O con palabras de por medio: «Si hubiera venido, hubiera hablado con él»; «si hubiera venido, hubiese hablado con él»; «si hubiera venido, habría hablado con él». ¿Qué fórmula es mejor? La Academia da por buenas las tres. La estilística nos debe recomendar solamente la última.
La primera fórmula (hubiera-hubiera) provoca por fuerza una reiteración, pues nos obliga a escribir dos palabras iguales en un corto margen:
Otra cosa hubiera sido que Marcelino García hubiera afrontado la etapa de hoy con el jersey de líder... (El País, 26 de mayo de 1996. Eduardo Rodrigálvarez).
Por eso los que acuden a esta concordancia suelen variar el segundo verbo auxiliar subjuntivo:
Que Cristo hubiese resucitado para volver a predicar y a hacer parábolas hubiera sido imperdonable. (El País, 19 de julio de 1996. Eduardo Haro Tecglen).
Pero este segundo binomio no tiene tampoco la eficacia de la fórmula hubiera-habría. Si dedicamos la misma forma para la primera parte de la oración que para la segunda (incluso combinando hubiera o hubiese), no estamos distinguiendo morfológicamente entre una y otra. Y perderemos eficacia y claridad.
Porque el primer hubiera y el segundo cumplen misiones sintácticas distintas, y han de estar preparados con su formulación correcta para cada una de ellas. El primer verbo nos expone la posibilidad de un hecho que pudo haberse producido, y el segundo da paso a explicar las consecuencias que se pudieron haber derivado de él y que —atención— no se derivaron. Porque podríamos haber terminado la frase así: «Si hubiera venido, estaría en esta comarca» (es decir, no sé con seguridad si está en esta comarca o no y, por tanto, tampoco sé si ha venido).
Esa lógica en las terminaciones ra-ría (y no ra-se) se aprecia con claridad en el tiempo simple: si estuviera, estaría. En el castellano actual no cabe «si estuviera, estuviese». O dicho con más palabras en el ejemplo: «Si estuviera aquí, estuviese hablando con él»; habrá de escribirse: «Si estuviera aquí, estaría hablando con él». Por tanto, y analógicamente, si hubiera, habría. Si hubiera estado aquí, habría hablado con él (repetimos: se trata en este último caso de una cuestión de estilo).
Veamos más ejemplos (pero ya con errores gramaticales):
Aunque fuera en el infierno, siempre es mejor que la nada. (El País, 19 de julio de 1996. Eduardo Haro Tecglen).
(Las posibilidades correctas eran dos: «Aunque fuera en el infierno, siempre sería mejor que la nada»; y «aunque sea en el infierno, siempre es mejor que la nada»).
Esta petición aumentaría si, como solicita en su escrito, se incorporan al sumario los documentos sobre la trama. (El País, 22 de mayo de 1996. Editorial).
(Las fórmulas correctas eran: «Esta petición aumentaría si se incorporasen al sumario…», o «esta petición aumentará si se incorporan al sumario…»).
El Estado pujaría por La condesa de Chinchón si sale al mercado. (El País 13 de abril de 1996. Titular de la sección Cultura).
(Lo correcto habría sido «el Estado pujaría por La condesa de Chinchón si saliese al mercado», o bien «el Estado pujará por La condesa de Chinchón si sale al mercado»).
Más ejemplos:
Harían bien el PP y el PSOE si en los días que quedan de campaña se dedican [se dedicasen] a exponer más claramente sus propuestas. (El País, 27 de febrero de 1996. Editorial).
Tyson, que ya pasó tres años en la cárcel por un delito de violación, podría volver a prisión si se demuestra [si se demostrase] su culpabilidad. (El Mundo, 18 de abril de 1996. Efe).
Lo sustancial es que el juez opina que algunas de las diligencias previstas podrían abocar a éste al fracaso si el exjefe de Intxaurrondo permanece [permaneciese] en libertad. (El País, 8 de agosto de 1996. Editorial).
Otros magistrados estiman que el proceso se cerraría en falso si las acusaciones del exsocialista vasco quedan [quedasen] en el aire. (Abc, 26 de agosto de 1996. Primera página de tipografía).
Este cuadro, que a muchos nos parecerá [parecería] familiar si no fuera por la violencia y el encono político desbordados, fue sustancialmente empeorado por la dictadura militar. (El Nacional, de Caracas, 1 de febrero de 1998).
Si el Guagua Pichincha llega [llegase] a erupcionar, los cultivos de las zonas aledañas se verían afectados. (Hoy, de Quito, 5 de octubre de 1999).
Preguntado si Clinton detendría los bombardeos en Vieques si no logra [lograse] convencer a este Congreso de que devuelva las tierras... (El Nuevo Día, de Puerto Rico, 12 de noviembre de 2000. Leonor Mulero).
Para que esta previsión se cumpla, convendría que se den [se dieran] desde el Ejecutivo algunas orientaciones. (Presencia, de Bolivia, 18 de julio de 2000).
El Promesas firmaría la permanencia si gana [si ganase] hoy. (Diario de Navarra, 19 de abril de 2008. Subtítulo en las páginas de Deportes).
jueves, 23 de enero de 2025
Missio Causaria y Missio Honesta
sábado, 18 de enero de 2025
Perfiles de la nueva barbarie
En este mundo traidornada es verdad ni mentira:todo es según el colordel cristal con que se mira.
Cada quisque celebra, y es muy justolo que es más de su gusto.
Capelo, galoche y guantesel galán ha de traer,bien cantar y componeren coplas de consonantes…