La dulce venganza del tiempo
En la llanura parda de Castillaquise dejar mi pena,como el arado dejala tierra abierta al cielo silencioso.El Duero iba despacio,pensativo y antiguo,como mi corazón bajo la escarcha.Sonreí al viento seco,mas tras la leve máscaralloraba el alma, sola,como encina herida en campo raso.Tu voz fue polvo al sol del mediodía,palabra de meseta,dura y vacía.Yo la tomé por norte en la vereda,caminante sin sombra,ciego de fe.Hoy sé que el tiempo pasaigual que pasa el río:sin prisa, sin perdón y sin promesas.Nada levanta el puño.Todo regresa.Cada mentira caecomo cae en enerola hoja seca en los campos de Soria.Aún espero al amor,no como fuego airado,sino como la lluviaque al fin se entrega al campo agrietado.Que sea él quien saldelas viejas cuentas.Yo sigo andando, solo,por la meseta inmensa,dejando al tiempo —grave y silencioso—su justa venganza.El tiempo no castiga:pone a cada cualfrente a lo que fue.
El tiempo no castiga:desgasta la mentirahasta volverla verdad.
©Humberto 2026.
No hay comentarios:
Publicar un comentario