—¡Abuelo! —gritó el niño con ojos brillantes, llenos de risa y de prisa.—Dime, hijito…—¿Me das un abrazo? Pero rápido.—Claro que sí, mi pequeño, pero ¿por qué rápido?—Porque mamá está a punto de despertarme, y no sé cuándo volveré a tener otra oportunidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario