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viernes, 28 de noviembre de 2025

We let the stars go free

 



There was that girl I used to know
She'd tease me about my name
Fan the embers long enough
I sometimes catch her flame
The soothing voice of distance tells me
'that was just a fling'
Other music fills my ears
But I still hear her sing :
She sings :
Paddy joe, say paddy joe
Don't you remember me ?
How long ago one gorgeous night
We let the stars go
Paddy joe, say paddy joe
Don't you remember me ?
How long ago one gorgeous night
We let the stars go free
There was a boy I used to be
I guess that he was cold
If she came to buy him now
How cheaply he'd be sold
But the light is gone and it is dark
What used to be the sky
Is suddenly embarrassing
To the naked eye
You see :
Paddy joe, see paddy joe
Can't face this memory
How long ago one gorgeous night
We let the stars go
Paddy joe, see paddy joe
Can't face this memory
How long ago one gorgeous night
We let the stars go
Long ago one gorgeous night
We let the stars go
Long ago one stupid night
We let the stars go free

Las estrellas que dejamos ir (basado en la canción de We let the stars go free)

En noches que ya se fueron,
una voz antigua me llama,
dulce y leve, como bruma
que al corazón se le cuela.


Había una joven
que jugaba con mi nombre,
y encendía con sus ojos
las brasas de un fuego breve.
Lejos, la voz del tiempo
susurra que fue un capricho,
pero aún resuena en mí
la canción de su risa.


Paddy Joe, decía el viento,
¿me recuerdas aún, acaso?
Bajo aquel cielo generoso
dejamos libres las estrellas,
un instante tan hermoso
que hoy duele en la memoria.


Había también un joven,
y yo lo fui, frío y callado;
si alguien lo vendiera ahora,
qué barata sería su alma.
Pero la luz se ha ido,
y lo que era cielo puro
se vuelve vergonzoso
a los ojos desnudos.

Paddy Joe, veo tu sombra,
no puedo enfrentar el eco
de aquella noche gloriosa,
de aquellas estrellas sueltas.
Lejos, hace ya tanto tiempo,
una noche leve y hermosa
nos dejó la eternidad
en libertad, en silencio.

Las estrellas que dejamos ir (relato basado en la canción WE LET THE STAR GO)
Era una noche de verano, de aquellas en que las estrellas parecen caer al río como pequeñas lámparas de cristal. Yo caminaba por la orilla, recordando a una muchacha que solía burlarse de mi nombre con risas suaves, capaces de encender brasas en el corazón más frío. Su recuerdo era fuego y bruma a la vez, y me perseguía en cada sombra de la luz que se extinguía.
«La vida es un instante», murmuraba la distancia, y yo asentía, aunque en mi interior sabía que aquel instante había sido un festín de memoria y deseo. Las canciones de entonces seguían resonando en mis oídos, aunque otros acordes intentaran ocupar su lugar; nada lograba acallar su voz, ni su risa, ni el eco de su llamado: «Paddy Joe… ¿no me recuerdas?»
También yo fui un joven, frío y altivo, que no supo cuidar lo que tenía ni anticipar lo que el tiempo le robaría. Si alguien intentara vender hoy aquella frágil parte de mí, qué barata se ofrecería, pensaba. Y sin embargo, la noche caía con toda su majestad, y lo que antaño fue cielo ahora parecía vergonzoso, herido por la nostalgia que lo cubría como un manto de terciopelo oscuro.
Caminé hasta donde las aguas dormían y dejé que las estrellas se escaparan libres, una a una, mientras supe que aquel breve romance, aquella chispa y aquel nombre, nunca serían olvidados. El tiempo se inclinó, complacido de su travesura, y yo me quedé allí, con la memoria viva y el corazón lleno de un dulce desasosiego, aprendiendo, como siempre, que lo perdido jamás deja de brillar.


©Humberto 2025 

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